Sí claro, … Windows XP

Linux es un gran sistema operativo (en la gran mayoría de sus distribuciones), hace casi diez años me sumergía de manera alarmante en éste mundo de las tecnologías de la información y una persona me dijo "¿Has probado Linux?"… ¿Linux? no, nunca, para mi las computadoras eran sinónimo de Windows (perdónenme pero yo tenía 16 años en esos ayeres). Entonces me decidí a experimentar, me enamoré de Linux y sigo así desde entonces. Pero sin duda la curva de aprendizaje fue difícil, al menos los primeros años.

Desde entonces promuevo el uso de Linux, pero sé que a final de cuentas no es para todos, al menos no para algunos. Por ello soy cauteloso cuando hay que tomar decisiones respecto a una migración completa, y más si se trata de cuestiones laborales.

Hace un par de semanas, un amigo me comentaba que en su centro laboral (una escuela de educación superior en administración de empresas) deseaban dejar de utilizar Windows XP en todos sus equipos, tanto los que se usan con fines administrativos como aquellos con aplicaciones educativas, me cuestionaba entonces sobre la posibilidad de cambiarse a Linux, particularmente Ubuntu Intrepid Ibex.

La gran discusión se centró en la "teoría de la gran cola" sobre aplicaciones para Linux, la misma que indica que Linux tiene la gran mayoría de las aplicaciones que el usuario promedio usa, tales como un escritorio, software ofimático, navegador de internet, mensajero, etc. pero la carencia se encontraba en esas pequeñas aplicaciones que cada usuario tiene, esas mismas que se vuelven en una cola gráfica de carácter infinito que jamás llegará a cubrir del todo Linux. En su caso esas aplicaciones tienen que ver con control escolar y la biblioteca por citar un par de ejemplos, pero bueno, existe Wine y Mono en todo caso.

Con un gran valor, se migró de Windows XP a Ubuntu 8.04, todo funcionó de maravilla, incluso aquellos programas donde yo tenía mis dudas. La paquetería incluyó OpenOffice.org para aplicaciones ofimáticas, Pidgin y aMSN para la mensajería, Amarok para la reproducción de audio, FireFox para navegar en internet, y un largo etcétera de software libre.

Todos felices hasta el pasado lunes, cuando el personal administrativo y los alumnos comenzaron a utilizar las máquinas. Lo que iba a pasar no lo anticipamos. Muchas personas con labores administrativas (desde secretarias hasta jefes de área) no estuvieron muy de acuerdo con el cambio, a pesar de un curso intensivo de uso de Ubuntu y sus aplicaciones. Los alumnos fueron un caso muy similar. La pregunta entonces fue ¿qué pasó? … la respuesta fue tan simple como sorprendente.

La mayoría de los usuarios inconformes citaron que sencillamente no se ambientaban a la nueva interfaz, "extrañaban su barra azul con su botón verde de Inicio", increíble pero cierto. Muchos de los problemas de ambientación radicaban en que no se adaptaban a los nuevos colores, a los nuevos íconos, accesos directos y demás condiciones propias de Gnome.

Bueno, si ese era el caso, recordé a XP Gnome del que redactaba hace unos días. Lo instalaron y desde entonces las quejas e inconformidades se han reducido drásticamente.

Por ende retracto lo dicho sobre éste tema para Ubuntu. Y si alguno de ustedes lectores tiene un caso de adaptabilidad de nuevos usuarios como este, denle una oportunidad a XP Gnome.

En general a todos: ¡Denle una oportunidad a Linux!

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