El caso Contador

Hace unos meses les platicaba a través de este mismo medio el positivo de Alberto Contador por clembuterol, así mismo he utilizado varios medios electrónicos para dar algunas ideas sobre él y en general al gran mal que aqueja al ciclismo, principalmente de ruta profesional: el dopaje.

Incluso me he ganado algunos comentarios en Twitter que me tachan de “anti-Contador”, pero no es así, de hecho puedo considerar que Alberto Contador es uno de mis ciclistas favoritos, pero desafortunadamente veo con pesar que él también le ha causado el mismo daño al deporte que tanto quiero (y practico desde hace 20 años) como en su momento lo hizo Floyd Landis, Ivan Basso o el Dr. Eufemiano Fuentes. En este post voy a tratar de analizar no sólo el caso Contador, sino el dopaje en general desde el punto de vista de un fanático del deporte y practicante del mismo.

He seguido al ciclismo profesional de ruta desde probablemente inicios de la década de los noventas, pude apreciar los años de éxito de Miguel Indurain, Bjarne Riis, Jan Ullrich, Marco Pantani, y claro está Lance Armstrong. Pero desafortunadamente también he sido testigo de momentos muy dificiles para el ciclismo dados los problemas de dopaje relacionados al deporte.

En el año 2006 se destapó quizá el capítulo más oscuro del ciclismo de ruta profesional, la denominada Operación Puerto, una investigación en España conducida por la Guardía Civil que destapó toda una red de dopaje en el deporte de élite, principalmente el ciclismo. El principal personaje fue el líder de esta red, el Dr. Eufemiano Fuentes, quien ofrecía diversas prácticas ilícitas para mejorar el rendimiento de sus clientes deportistas: hormonas (incluyendo EPO, testosterona y otros anabolizantes), medicamentos y transfusiones sanguíneas.

El caso cobró mayor notoriedad para los seguidores del ciclismo cuando se involucró a un conocido del deporte por años: el español Manolo Sainz, quien en ese momento se desempeñaba como el principal de uno de los equipos mas importantes del pelotón internacional el Liberty Seguros (antes llamado ONCE), donde por cierto militaba un joven de nombre Alberto Contador. Cuando se le detuvo tras reunirse con Fuentes llevaba consigo €60,000 y una bolsa con sustancias dopantes. Posteriormente confirmaría que más de la mitad de la plantilla de su equipo eran clientes del Dr. Fuentes y que el dinero era para pagar sus servicios.

Obviamente este caso conmocionó al mundo del deporte en general, por los nombres tan importantes mencionados en el caso pero principalmente por el nivel de especialización que se efectuaba para, en la práctica hacer trampa, alterando indebidamente el rendimiento de los ciclistas, y cómo se propagaba a otros deportes, porque se relacionaron a clubes importantes de fútbol como el F.C. Barcelona, el Real Madrid y el Valencia F.C. con las actividades del doctor Eufemiano.

Considero yo que a partir de ese momento el ciclismo de ruta perdió mucha credibilidad, y tiró por la borda la gran popularidad alcanzada por los siete triunfos consecutivos en el Tour de France conseguidos por Lance Armstrong.

El caso de Alberto Contador es el último de una larga lista que incluyen a nombres relevantes como Ivan Basso (sancionado 2 años), Alejandro Valverde (reciente ganador de la Vuelta a España), Floyd Landis (a quién se le retiró el Tour de Francia de 2006), Michele Scarponi (estandarte italiano), Óscar Sevilla (quién recientemente volvió a dar positivo mientras competía en Colombia), Paco Mancebo (un prospecto de campeón mundial), Tyler Hamilton (integrante del US Postal), Roberto Heras (ícono del ciclismo español) e incluso el texano Armstrong (a quién nunca se le ha comprobado nada).

Lo peor es que se escuchan voces que dicen “ah si, claro, en un deporte de alta demanda como el ciclismo es necesario doparse para tener éxito”, o incluso teorías que indican que se debería legalizar el consumo de estas sustancias.

En efecto, el ciclismo es un deporte de alta demanda, probablemente sea el deporte más exigente a nivel profesional. Les pongo un ejemplo, el Tour de France del 2010 estuvo compuesto por 20 etapas (días de competencia) con un promedio de 200 km de recorrido. Las 20 etapas se llevan a efecto durante tres semanas consecutivas con sólo dos días de descanso. E incluso existen casos más impactantes aún. Por ejemplo, el primer día de competición se recorren 9 km pero a tope de exigencia; 6 etapas son de alta-montaña, lo que involucra que se suban varias cumbres con pendientes de incluso el 20%; finalmente se termina el evento con 52 km nuevamente a tope de rendimiento en una etapa contra-reloj.

Pero así ha sido desde el nacimiento de la prueba en 1903 y no siempre se ha recurrido a sustancias dopantes. Por otra parte la evolución de las bicicletas ha sido impactante, estamos hablando de verdaderas obras de arte, piezas manufacturadas en fibra de carbono con técnicas aeroespaciales, sumamente ligeras y que permiten llegar a los límites del ser humano. Por ello, algunos deportistas optan por el camino fácil para igualar a sus máquinas, y el camino más simple es el dopaje, claro está.

Si se concreta el año de suspensión para Alberto Contador espero que realmente se convierta en un ejemplo de cómo alguien puede pasar del cielo al infierno por una mala decisión, por preferir el camino fácil al de los sacrificios y trabajo duro.

Finalmente, y a pesar de lo ocurrido, creo que Contador es el mejor ciclista de su generación, y en caso de volver al mismo nivel mostrado una vez que cumpla su suspensión podríamos estar frente a uno de los mejores de la historia del ciclismo. Se dice fácil, pero no cualquiera puede decir que ha ganado la triple corona: Tour, Vuelta y Giro.

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