El gusto por el pasado no tiene futuro

Desde finales de la década de los noventas se puso de moda el concepto “retro” o hasta “vintage” en varios aspectos del diseño industrial moderno, particularmente en el diseño automotriz, y desde entonces ha sido una tendendencia que se mantiene, y con éxito hasta nuestros días. Pero yo comparto la visión del fabricante Citroën que señala que el pasado no tiene futuro.

Recuerdo haber visto un render del llamado New Beetle de Volkswagen allá por 1995 y pensé “¿qué demonios es eso?, ¡nadie va a comprar ese auto!”, y después llegó 1998 y se empezó a comercializar con un éxito inusitado, incluso se postergaban las órdenes de entrega del auto alrededor del mundo porque la planta de Puebla no podía abastecer la demanda de los ávidos compradores que querían llevarse un trozo de la historia automotriz plasmada en este New Beetle. Lo retro tuvo éxito, tan comprobable que es el día de hoy y a más de una década se sigue vendiendo dicho auto y ya planean una restyling a fondo o incluso una nueva generación del escarabajo alemán.

Pero la cosa no quedó ahí, todo mundo se contagió de la fiebre por los diseños retro basados quizá en la idea, bastante estúpida por cierto, de que todo tiempo pasado fue mejor. La marca inglesa Mini revivió su icónico Cooper, y no quiero ni mencionar el éxito escandaloso que ha tenido a tal grado que en la calles ya circula la segunda generación y han desarrollado desde entonces nuevas versiones como la Shooting Break y la más reciente Countryman de cuya base se toma el auto que competirá este año en el Campeonato Mundial de Rally WRC.

Chrysler no dudó ni un segundo en seguir la línea impuesta desde Europa, al poco tiempo mandaron a las calles su PT Cruiser que trataba de remembrar las grandes épocas de los autos clásicos norteamericanos: los Hot Rods, y han continuado desde entonces con el 300C, el Charger y hasta el Challenger actual. ¿Ford o Chevrolet?, claro, los gigantes norteamericanos no se quedaron atrás y a lo largo de una década nos han “deleitado” con sus versiones retro: el Mustang y el GT del óvalo azul y el Camaro del gigante de Detroit son pruebas vivientes de que el pasado tiene futuro, al menos para esos fabricantes. Y lo peor, se alaba a esos diseños. Recuerdo cuando a mediados de la década pasada se presentó el Ford GT, una copia exacta del ganador de Le Mans el Ford GT40 y todo mundo exclamó: “¡qué gran diseño de Camilo Pardo, que trabajo tan más excepcional!”, ¿cuál trabajo, cuál diseño? si es una copia al carbón del auto de décadas pasadas. En fin, parece que la gente le cae muy bien el pasado.

Sin embargo no todo fue caso perdido, algunos otros trajeron su concepto retro pero adaptado a los tiempos modernos y en ese caso si considero que es un gran acierto, por ejemplo Nissan revivió su línea Z de deportivos y nos deleitó con su 360Z y continuó con su GT-R heredero de aquella mítica bestia de los noventas conocida como Skyline. Inlcuso Chevrolet ha retomado conceptos y los ha adaptado a los tiempos actuales con su Corvette, hasta Volkswagen con su GTi MK6 y su casi perfecto Scirocco, ¿cuál es la diferencia? en estos casos se toma el ADN más purista de esos autos que marcaron una época y se les adapta a la modernidad, sus líneas son actuales y el único elemento retro sería el concepto y el nombre. Prefiero mil veces ver un Lamborghini Murcielago que la copia barata que Walter DaSilva hizo del Miura y que se presentó como prototipo hace algunos años.

Por otro lado hay fabricantes que rompen esquemas y deciden dar ese salto en el tiempo que les permite desarrollar clásicos automotrices, algunos tienen éxito otros no, pero en general aplaudo este tipo de movimientos pues revitalizan la industria automotriz y reposicionan el diseño automotriz a un lugar donde siempre debió haber estado. Ejemplos no faltan: Opel con su Tigra de finales de los noventas, Ford con su Puma, Peugeot con su 206 CC, Honda con su Civic Coupe, Renault con su Megane II, Subaru y su Impreza STi Hatchback, la lista es interminable.

Pero cuando sale un fabricante y grita abiertamente que ellos tienen un concepto Anti-Retro, entonces si hay que quitarse el sombrero y aplaudirles de pie. Les presento el novísimo concepto de Citroën llamado DS3 Racing.

La firma gala invita a vivir el presente ahora y a olvidar el pasado. Citroën muestra su negativa a aplicar recetas ya existentes y prefiere continuar escribiendo la historia a partir de cero con una filosofía real basada en la modernidad y valorando su historia. Con el DS3 Racing no se busca volver a atrás ni reciclar líneas ni conceptos ya plantados en una auto llamado DS, toma ideas modernas y las aplica buscando innovación, refinamiento y hasta seducción. Su eslogan publicitario nos deja bien claro el tipo de su apuesta: “Para entrar en la historia, no la copies”.

Este auto es ya todo un ícono del automovilismo francés, y el día de ayer consiguió su primera victoria en el campeonato mundial de rallyes de manos del multicampeón Sebastian Loeb en los polvorientos caminos de León, México. Una felicitación para aquellos que se deciden a innovar sin mirar a atrás. Una lástima, no se vende en México.

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