Adicción a la adrenalina

Una amiga me cuestionaba tras enterarse del fallecimiento de Wouter Weylandt en el Giro d’ Italia por qué me gustan deportes de alto riesgo … y en verdad, los dos que más practico llevan consigo una fuerte dosis de riesgo, incluso yo mismo he experimentado dos accidentes muy fuertes sobre la bicicleta de los cuales gracias a Dios he salido sin mayores consecuencias.

Alberto Contador descendiendo a más de 80 km/h durante el Giro d’ Italia 2011. Foto propiedad de Sirotti / steephill.TV
 

En 1994, cuando era yo un niño, circulaba en mi bicicleta de montaña a una velocidad considerable y me caí fuertemente golpeándome el rostro directamente contra el pavimento, no recuerdo haber sentido dolor alguno, de hecho me volví a subir a la bicicleta para continuar mi recorrido, a los pocos metros me detuve por la cantidad de sangre que de mi rostro salía, pero finalmente el dolor no estaba; dolor sentí cuando terminé en la sala de un médico y me curaba las heridas. Recientemente, unos tres años atrás, circulaba a gran velocidad en mi bicicleta de ruta, probablemente unos 70 – 80 km/h, entré a una curva de bajada y frené de más, la llanta trasera patinó y como resultado caí hacia atrás golpeando mi cabeza contra el piso, afortunadamente llevaba casco, igualmente, comprobé que mi bicicleta estuviera bien y decidí continuar el camino, no sentí dolor alguno. Al llegar a casa el dolor de cuello y de cabeza fue insoportable, de hecho imaginaba algo más grave, 5 días de total reposo y analgésicos me costó ese pequeño detalle en la carretera.

Pero nunca he sentido miedo al usar mi bicicleta, ni siquiera después de los dos fuertes accidentes, aunque debo de confesar que cada vez que salgo a hacer bicicleta siento algo muy parecido al miedo, y más cuando lo hago en carretera con curvas pronunciadas y velocidad elevada, pero no es miedo, es adrenalina.

Basándonos en la toda poderosa Wikipedia, definiremos adrenalina de la siguiente forma:

La adrenalina, también llamada epinefrina en su sustitutivo sintético, es una hormona vasoactiva secretada en situaciones de alerta por las glándulas suprarrenales. Es una monoamina catecolamina, simpaticomimética derivada de los aminoácidos fenilalanina y tirosina.

Efectos:

Ante todo, la adrenalina es una hormona de acción, secretada por las glándulas adrenales en respuesta a una situación de peligro. Su acción está mediada por receptores adrenérgicos, tanto de tipo α como β.

  • Aumentar, a través de su acción en hígado y músculos, la concentración de glucosa en sangre. Esto se produce porque, al igual que el glucagón, la adrenalina moviliza las reservas de glucógeno hepático y, a diferencia del glucagón, también las musculares.
  • Aumentar la tensión arterial: esto se debe al efecto Dale, donde en concentraciones elevadas de adrenalina, los efectos alfa1 enmascaran los efectos beta2 aumentando la presión; pero en concentraciones bajas, la adrenalina produce descenso de la presión arterial en respuesta a los efectos beta2 ya que tiene mayor afinidad por estos que por los alfa1.
  • Aumentar el ritmo cardíaco.
  • Dilata la pupila proporcionando una mejor visión.
  • Aumenta la respiración, por lo que se ha usado como medicamento contra el asma y la laringitis aguda.
  • Puede estimular al cerebro para que produzca dopamina, hormona responsable de la sensación de bienestar.

Y es precisamente esto último lo que hace que para algunas personas la adrenalina se convierta en una adicción, ese sentimiento de bienestar, que obvio se logra al ejecutar deportes de alto riesgo. Incluso se ha comprobado que grandes dosis de adrenalina producidas naturalmente por el cuerpo inhiben el dolor.

Lance Armstrong tras su caída en el Tour de California 2010. Foto propiedad de Ken Conley / steephill.TV
 

No se trata de comparar deportes y deportistas, pero es obvio que las cantidades de adrenalina liberadas por un ciclista, un corredor de motos o de autos, por citar algunos ejemplos, no son las mismas que segregan futbolistas o basquetbolistas. En fin, es sólo una idea. Sin embargo, lo ideal es practicar esta clase de deportes con total cuidado y atendiendo las medidas de seguridad correspondientes, aunque el riesgo siempre estará presente y eso hace única la práctica de este tipo de actividades. ¿Adicto a la adrenalina? claro, una vez que la conoces cruzas la “linea de no regreso”.

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