Mal inicio de año

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Hoy he decidido dar por iniciada la temporada 2012 con un Critérium, un circuito de poco más de 5 km a recorrerse 8 veces o antes de 45 minutos de carrera. He llegado a la línea de partida bien temprano, calenté alrededor del circuito a un ritmo más bien lento, de reconocimiento. El circuito se acomoda mucho a mis capacidades: tiene una recta larguísima de casi 1.5 km para luego violentamente girar a la derecha en una curva amplia pero de 90 grados, unas decenas de metros más de asfalto en buen estado para nuevamente girar a la derecha y completar los 2 km de recorrido. Ahí inicia la parte técnica, 8 curvas muy cerradas con algo de grava suelta y asfalto en mal estado. Ahora se afronta hacia el sur algunos cientos de metros con una cuesta ligera para dar vuelta casi en U y comenzar la recta trasera de 1.2 km con algo de pendiente hacia arriba pero sobretodo con mucho viento.

Anoté mentalmente los punto críticos, tomé algo de líquido además de comer un par de barras y algo de fruta. Me alineé en la partida tras unos minutos más y ¡bang! primer carrera del 2012. Las primeras dos vueltas las giré a un muy respetable promedio: 39.5 km/h, y nunca me sentí cansado. En la tercer vuelta decidí apretar el ritmo y escapar. Justo al iniciar la recta principal me paré en los pedales y así me mantuve cabeza abajo hasta la mitad de la misma, considerando que tiene algo de descenso pude alcanzar fácilmente los 68.7 km/h como velocidad punta, era temprano en la carrera así que el resto de la recta me mantuve planeando únicamente para ser pronto recapturado, giré al final y circulé la parte técnica.

Para el final de la sexta vuelta consideré que era el momento de probar suerte y atacar nuevamente en solitario, si algo no funcionaba iba a tener margen para reaccionar en la última vuelta. Inicié la séptima vuelta nuevamente a un ritmo frenético, tomando de los drops y sin levantarme del asiento en esta ocasión ataqué prácticamente durante 1.2 km alcanzando nuevamente una velocidad por encima de los 65 km/h. Me sentí bien y no tuve respuesta para reagruparme, no eché campanas al vuelo pero supe que esto podría terminar bien. Nada más alejado de la cruda realidad, el final de la recta me esperaba.

Llegué al final de la recta y ciertamente me pasé en la frenada, amarré con todo la llanta de atrás y me incliné abruptamente sobre mi lado derecho para tomar la curva en obvio exceso de velocidad, sin embargo el valor imprevisto que causó la catástrofe fue la presencia sorpresiva de algo de grava suelta. No sé si estaba antes y no la vi o simplemente con el paso de las vueltas se fue acumulando ahí. También es muy posible que haya yo cortado de más la curva con respecto a las veces anteriores. El resultado es claro si analizamos todos estos factores.

Caí estrepitosamente por derrape, lowsider le dicen en el mundo de la competición (motocicletas de pista). Llegué muy pasado de velocidad, frené tarde y en exceso, me incliné demasiado y había grava suelta, ¡vaya combinación! Yo quedé cerca a la banqueta y la bici recorrió varios metros en sentido opuesto. Me paré como pude, no había dolor en ese momento, sólo coraje, impotencia, ira. Una señora de edad avanzada intentó quitar la bicicleta del camino a lo que yo respondí con un político “¡no toque la maldita bicicleta!” … ya me ha pasado antes, la bici queda intacta del accidente, alguien llega y la mueve, la trata de colocar en algún lado, se cae y ahí viene el daño. Tomé la bici, la revisé rápidamente: cinta del manubrio despedazada, paleta de freno raspada y aparentemente nada más.

Esperé algunos segundos y me reincorporé sobre la bici, no pude enganchar mi zapato derecho, el pedal había recibido el mayor daño. Tardé varios metros para poder enganchar el zapato hasta que lo logré, justo en ese momento vi a una pareja que no salía del asombro al verme pasar, tenía yo tanta sangre en la pierna derecha y brazo derecho que era imposible mirar hacia otra parte. Ahí comenzó a doler la rodilla y la muñeca derechas. Me detuve al lado del circuito, revisé los daños, no se veían sinceramente tan mal, un par de cortadas algo profundas y gran parte de la piel raspada. De cualquier forma era momento de dar por terminado esto.

Me fui a atender, me limpiaron y coincidieron con mi primer análisis: daño superficial y algún golpe fuerte en rodilla y mano. Me fue bien después de todo, creo que pudo haber sido mucho peor el daño por este accidente. La bicicleta igual no presenta daños de consideración. El pedal ya lo iba a cambiar de todos modos, ha estado en servicio desde 2008 y eso se debe traducir en unos 8000 km; la cinta del manubrio, igual tenía un par de años, estaba en buen estado y el color rojo realmente me gustaba, de cualquier forma creo que es buen momento para cambiarla y hacerla que combine con el asiento. Por cierto, en este tipo de caídas casi siempre el asiento sale dañado, esta vez no fue el caso, y que bueno, porque apenas lo he montado hace un mes.

Estoy molesto, pero así es esto del ciclismo, las caídas son parte del juego y uno debe entenderlo. Sólo espero que lo que resta del año las cosas sean diferentes.

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