Siempre seremos Cerati

Un día como hoy pero de hace dos años Gustavo Cerati sufrió un accidente cerebrovascular en Caracas, Venezuela; desde entonces ha estado en coma y su futuro luce incierto. Hoy, y en forma de homenaje reescribo cinco momentos en mi vida dónde Gustavo Cerati y Soda Stereo han estado de banda sonora. No están ordenados cronológicamente ni tampoco en jerarquía de importancia, simplemente son pasajes de mi vida que siempre estarán en mi mente y mi corazón.

1. Enero de 2006, viajo de madrugada de Querétaro a la Ciudad de México, el iPod en modo aleatorio manda “En la Ciudad de la Furia”, mi padre, de la misma edad de Cerati, que me acompaña en el asiento de copiloto me dice: “¡Qué buena canción esa!, ¿es nueva?” … si es una gran canción y para nada nueva. “En la Ciudad de la Furia” habla sobre Buenos Aires, Argentina sin embargo la Ciudad de México bien podría ser mi propia Ciudad de la Furia.

2. Septiembre de 1997, estoy sentado a media noche frente al Golfo de México, el auto con las luces encendidas iluminan la playa, el radio toca a todo lo que da “Signos“, y pienso: “la vida que merecemos”. Estoy rodeado de por lo menos cuatro personas, uno de ellos mi mejor amigo de mi adolescencia, en aquél momento era yo una persona muy diferente a la que soy ahora, pero mantengo el gusto por prácticamente la misma música. Esta época es probablemente una de las más felices de mi vida entera.

3. Febrero de 2009, me encuentro conectándome a una red inalámbrica de la biblioteca de la Universidad de las Américas de Puebla, empiezo a reproducir en mi computadora portátil “Persiana Americana“, una joven con acento colombiano me dice “Nunca he entendido esa canción de ‘Soda’…”, y usando las palabras más simples se la explico, al final ella exclama “¡No había pensado en eso!”. A pesar de ser argentinos, Soda y Cerati han sabido ganarse un lugar en toda América y probablemente el mundo.

4. Abril 2009, viajo en auto con mis padres en unas vacaciones que no teníamos juntos desde diez años atrás, circulamos por la carretera costera de Nautla, Veracruz. Suena estrepitosamente en el sistema de audio del auto “Hombre al Agua” y es exactamente lo que iba a hacer en ese momento, hombre al agua, barco a la deriva. En esa semana me desconecté del mundo como debería hacerlo más seguido y dejar que el agua me lleve a dónde deba.

5. Diciembre 1999, estoy en una meseta cerca de la ciudad con varios amigos, son las 2 am y en el auto suena “De Música Ligera” en vivo durante el último concierto de ese año, eufórico canto, mejor dicho grito la letra de la canción y finaliza diciendo “Gracias … totales”.

Finalmente les comparto una de las canciones que más significado personal tiene para mi, señores y señoras: ¡Gustavo Cerati – Prófugos!

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