Construyendo la bicicleta del líder del Tour de Francia

La carrera más importante del ciclismo de ruta a nivel mundial ha comenzado en Lieja, Bélgica; el Tour de France inicia su versión número 99 en una de las regiones con mayor tradición ciclista en el mundo y ha empezado de la mejor manera posible. El sábado 30 de junio se dio el banderazo de salida con una etapa en contra-reloj individual a la que se le denomina “Prólogo” debido a la distancia tan corta que representa este recorrido. Y puesto el escenario de tal manera el ciclista suizo del equipo RadioShack Nissan Trek, Fabian Cancellara detuvo el cronómetro con el mejor tiempo posible lo que le asegura vestir el preciado jersey amarillo que lo señala como el actual líder de la carrera. Por ende, su equipo, y la marca norteamericana de bicicletas Trek han decidido proporcionarle una bicicleta en flamante color amarillo para ir acorde a su liderato. No es cualquier bicicleta, cabe mencionar, se trata del modelo Domane recientemente presentado para las clásicas de primavera que se corren por el centro de Europa. A continuación un pequeño análisis de cómo se arma esta bicicleta, mitad ingeniería y mitad arte.

El cuadro llega perfectamente protegido vía aérea desde los cuarteles generales de Trek Bikes en los Estados Unidos. El cuadro por supuesto es de fibra de carbono y a pesar de lo que pregona la marca, se trata de un prototipo ciertamente diferente a lo que el consumidor puede ir a comprar a tiendas especializadas. Los logotipos son colocados antes de la capa de pintura transparente para brindarle suficiente protección.

El gran avance tecnológico que presume la Domane de Trek es el sistema ISOSpeed que literalmente aísla al ciclista de las irregularidades del pavimento con una especie de amortiguación en el poste del asiento sin sacrificar la dureza del cuadro lo que representaría pérdida de potencia a la hora de pedalear con fuerza.

El cableado hacia los cambios y frenos es interno, lo que mejora la aerodinámica y evita problemas técnicos con los mismos cables.

El cuadro es colocado sobre un soporte especial fabricado por Tacx lo que le permite al mecánico un armado de precisión y con mucha comodidad.

Las bicicletas de Trek de competición así como las de gama alta son diseñadas y construidas en E.U.A., … las otras … en China.

Trek ha colocado el listón muy alto en cuanto a bicicletas de larga duración con sus avances en la Domane, sólo Specialized con su S-Works Roubaix puede estar un poco adelante. Tom Boonen lo comprobó en la pasada temporada de clásicas.

El mecánico especializado del equipo comienza el armado colocando y ajustando las paletas de freno en el manubrio que también incorpora los cambios de velocidades, obviamente todo en carbono también.

El siguiente paso es el ajuste del asiento, punto fundamental para todo ciclista, no solamente en el hecho de que el asiento deberá estar perfectamente horizontal al piso, sino que la altura deberá cumplir los requerimientos de cada ciclista, estar demasiado alto o demasiado bajo afecta notoriamente al ciclista a la hora de desplegar su poder sobre el pavimento. El asiento es un Bontrager de la filial de accesorios de Trek.

Comienza la colocación de los cables y su funda plástica. Los cables deben ser correctamente lubricados para que no causen fricción indeseable con la protección o con el mismo cuadro.

El sistema de frenos es fundamental y es colocado en paralelo al sistema de cables, todo se ajusta con tornillería Allen y se calibra de acuerdo al fabricante y deseos de cada ciclista.

El sistema de frenado de esta Domane de Cancellera es de Shimano. SRAM también ofrece un sistema de muy alta calidad en el pelotón.

La potencia, Bontrager xXx en este caso, es un accesorio fundamental para cada ciclista, y existen diferentes modelos que cambian significativamente la altura del manubrio y por ende la posición del ciclista. Los ciclistas profesionales prefieren un ángulo negativo con respecto a la horizontal lo que les garantiza una posición más aerodinámica.

Los cables salen del cuadro listos para ser colocados en los respectivos actuadores mecánicos. Ya existen sistemas electrónicos que poco a poco reemplazarán a los sistemas tradicionales.

La noche de sábado cae en Lieja y el mecánico prosigue con el armado.

El camión de servicio de todo equipo profesional haría ponerse celosos a los mejores talleres de bicicletas a nivel mundial, tienen prácticamente de todo y en cantidades considerables, todo para tres semanas de carrera por más de 3,000 km.

Comienza el ajuste de las piezas, aquí el desviador.

Se coloca la rueda trasera, también Bontrager con sus respectivos engranes que cambian dependiendo de las circunstancias de cada prueba.

Se ajusta el cambio trasero Shimano.

Comienza el armado de uno de los principales elementos de la bicicleta. Los pedales se colocan al final y son elegidos por cada ciclista, puesto que es una decisión muy particular debido que cada ciclista tiene sus gustos especiales e incluso mantiene contratos con fabricantes.

¡La bestia vive! Se rueda sobre la base Tacx para garantizar que los cambios funcionen correctamente y que la rueda gire de acuerdo a lo planteado.

Se montan los porta ánforas, de carbono y de Bontrager como no podría ser de otra manera y se termina el ajuste del cambio trasero.

Se coloca la cinta del manubrio, previa selección de cada ciclista, de una manera realmente artesanal, se dan los últimos detalles y se coloca la rueda frontal, en este caso Cancellara ha optado por una versión de alto perfil dado el recorrido que se circula el domingo.

Finalmente la computadora SRM es colocada para que le brinde toda la información necesaria al ciclista durante y después de la carrera. Versiones de Garmin incorporan un rastreo por GPS.

Una copa de frío champagne para celebrar la culminación de la construcción de esta bella obra de arte hecha por la más alta ingeniería del siglo XXI.

La Trek Domane en video:

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