El agua moja, el fuego quema

Simple ¿no?, obvio dirían otros, pues la vida misma es una obviedad, nada llega fácil y lo que fácil llega no durará ni servirá de mucho. Hoy por la mañana charlaba con un tipo que vivió en Hong Kong por 10 años y que estuvo involucrado en proyectos de ingeniería realmente sorprendentes; platicabamos de muchas cosas de las cuales me gustaría dejar una evidencia en este sitio. Mi patrón le había descrito quien era yo y lo que había hecho en 8 años que duré en la empresa dónde estuve trabajando conjuntamente con él en cosas de mantenimiento e ingeniería y cuando nos presentaron me tiró un “te imaginaba más grande de edad, te ves bastante chavo”. Pues muchas gracias, siempre es bueno que luzcas más joven de lo que en realidad eres, creo que ya no soy tan ‘chavo’.

Cruzando comentarios me preguntaba cuál era la clave para en poco tiempo haber conseguido cosas importantes en el ambiente de la ingeniería, según me cuenta a él le costó 10 años de su vida llegar a una jefatura de operaciones técnicas, a mi me tomó unos meses. Pues no hay secreto detrás, la clave es el trabajo cotidiano y el esfuerzo, como lo dije: las obviedades están presentes en todos lados. Yo soy un fiel creyente de que todo debe costar trabajo, sin sacrificio no hay nada y siempre he considerado que no hay camino fácil, y aunque lo hubiera no sería el que me tocaría transitar. “El padecer forja” decía mi antiguo jefe, y le compro la idea, cuando era mucho más joven de lo que ahora soy abandoné el camino del esfuerzo por un lapso y los resultados me abandonaron a mí, la suerte se fue diría una persona muy cercana a mí en aquellos lejanos años. En realidad creo que entre más se esfuerza uno la suerte llegará más fácil. Por eso aprendí a muy corta edad que el esfuerzo es el único camino que hay.

Nada fue fácil en un principio en el plano laboral, recuerdo salir del trabajo en mis primeros días allá por mediados de la década pasada y pensar: “mañana no volveré, yo no necesito esta mierda”, y al otro día con las pocas ganas que me quedaban me levantaba y regresaba porque se había vuelto parte de mí ese empleo a pesar de todas las vicisitudes. Al vivir solo no tenía con quien llegar por la noche a contarle de mis problemas, mi familia sólo veía a ese Ingeniero Electromecánico recién egresado que se abría camino en un mundo diferente al que a mis padres les había tocado conocer años atrás. Mi novia era mi sustento pero jamás mi confidente porque mis problemas del trabajo se quedaban ahí precisamente. Al principio de esa época todo se magnificaba, mis fracasos eran inmensos y mis éxitos parecían irrepetibles, desafortunadamente también hubo cosas muy negativas que aún recuerdo de esa época. Un par de accidentes laborales me hicieron dudar seriamente si debería seguir ahí o darme la vuelta y buscar algo más. Pero como dicen por allá afuera “si llueve te mojas” así que yo conocía los riesgos y los decidí afrontar desde un principio, al final de cuentas en eso del mantenimiento industrial sólo hay dos clases de trabajadores: los que han tenido un accidente laboral grave y los que algún día lo van a tener, yo ya había pagado mi cuota por lo menos.

Pese a todo esa época, aunque no tan lejana, cuestión de 8 años, la recuerdo con mucho cariño, creo que en ese entonces era una persona muy distinta a la que soy ahora. La gente a mi lado era difícil, gente forjada en base al esfuerzo y al sacrificio también y no permitían un ápice de mediocridad y tenían tolerancia cero a las excusas. Hoy en día agradezco mucho haber vivido esa época, de otra forma me hubiera estancado en mi zona de confort seguramente. Tal parece que todo eso me hizo una persona diferente allá afuera, con mi familia y amigos sigo siendo el mismo Jonathan que adoraba las carreras de Formula 1 y las computadoras. Recientemente varias personas me hacían notar mi forma tan particular de ser en situaciones adversas. Allá afuera tengo fama de ser un tipo difícil, que no tolera el fracaso y con una personalidad digamos … complicada. De cualquier modo yo estoy muy orgulloso de ser quien soy actualmente, y como siempre lo digo: si no les agrado se pueden dar la media vuelta e irse de aquí, no estoy para complacer a nadie. Lo que si intento es tratar a todo mundo con respeto y de manera igualitaria, tanto en una nave industrial como en un salón de clases, ¿que tengo mi carácter?, pues si, pero si todos nos respetamos y cumplimos nuestra parte del trato todo será armonía pura, de lo contrario cosas malas pueden suceder. Desde este espacio en internet en forma de dona les digo que si alguien piensa que actué de manera negativa hacia su persona, sepa que no lo hice con intención, y que seguramente fueron las circunstancias.

Finalmente considero que todo lo que se presenta en nuestra vida es por algo, tanto en el plano personal como en el profesional; digamos que son desafíos, y los desafíos no son buenos ni malos, sólo son desafíos y están hechos para hacernos mejores seres humanos. Aunque ¿saben algo? si hay un secreto detrás de todo esto: amar lo que haces y hacer lo que realmente amas.

Actualmente estoy alejado de la parte industrial, llevo un mes y creo que aún no lo acepto del todo, pero dónde estoy actualmente también hay cosas nuevas por aprender y espero volver pronto a aquellas actividades que tanto disfrutaba porque a pesar de lo que he hecho hasta ahora estoy seguro de que puedo aportar más a los proyectos que se puedan presentar, siempre esforzándome lo más que pueda ¿o acaso hay otro camino? obviamente, no.

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