Diarios de Bicicleta (Parte 5): 29 pulgadas, un nuevo horizonte

Allá afuera dicen que soy un tipo difícil, en general porque soy una persona de ideas muy arraigadas y que difícilmente cambio mi parecer de acuerdo a algo en particular.  En cuanto a mujeres, automóviles y bicicletas tengo gustos muy específicos y es complicado que me agrade algo diferente, soy el clásico hombre de “me gusta la cerveza fría, el agua caliente, las mujeres bonitas (en mi caso una mujer) y punto”. Así pues, en el ciclismo de montaña soy de esos ciclistas chapados a la antigua: bicicletas rígidas (hardtail dirían en Estados Unidos, suspensión sólo en la tijera delantera), ruedas de 26 pulgadas, componentes Shimano y terrenos en subida, no hay más. Cualquier otra cosa fuera de lo anterior me parecía irrelevante. Entonces, hace un par de años aparecieron las llamadas 29ers (twenty-niners) haciendo referencia a que sus ruedas eran de 29 pulgadas y no de 26 como habitualmente lo son, pero no me llamaron la atención demasiado. Suponía que eran exclusivas de los tipos altos, yo mido 1.78 m así que daba por hecho que con mi MTB 26 talla 18 estaba más que bien servido.

Cuando el año pasado Jaroslav Kulhavy, ciclista checo, a bordo de su Specialized Epic FSR 29er ganó todo lo ganable en la escena mundial del MTB profesional pensé “esas 29ers deben ser algo especial”. Sin embargo me quedaba con algunas dudas, sobre todo en dos aspectos: peso, al ser más grandes las ruedas entonces la geometría de la bici en general debería crecer y por ende el peso se debería incrementar; y finalmente maniobrabilidad, con semejantes ruedas la masa a mover es más significativa y por consiguiente en terrenos muy técnicos, por ejemplo curvas cerradas con descenso escabroso debían ser difíciles de controlar a pesar de que usen manubrios más anchos. Durante principios de este año asistí a una carrera de MTB y observé una 29er en la arrancada, se trataba de una Specialized Stumpjumper y pude conversar con el propietario sobre su uso en competición, en entrenamiento y en un simple paseo matando el tiempo. Puros halagos sobre su bicicleta, aseguraba que se devoraba los obstáculos de una manera nunca vista, que ascendía cuestas con una facilidad pasmosa, mientras que en los descensos la estabilidad era inigualable, amén de que en línea recta la bicicleta mantenía mucho impulso y se podía ir mucho más rápido que en una 26er. Jaroslav Kulhavy, Christopher Sauser, Burry Stander, José Antonio Hermida  y muchos más profesionales dicen exactamente lo mismo. Sin embargo el peso y la maniobrabilidad son puntos que no se tocan en esas pláticas. Y principalmente, en México aún es complicado conseguir bicicletas 29er y las que se consiguen son costosas.

A mediados del mes pasado (septiembre 2012) andaba yo en busca de una potencia y unas extensiones de manubrio para mi bicicleta y visitando una tienda local de mi ciudad pude observar una 29er de fabricación nacional, en lo que el encargado cotizaba mi pedido la observé a detalle: cuadro de aluminio hidroformado con una geometría muy buena, suspensión frontal SR Suntour con bloqueo y regulable, hardtail, rines Sun Inferno, llantas Kenda, accesorios Vital Pro y por último componentes de transmisión y frenado marca Shimano, ¡esa era una buena bicicleta!. Supuse que el precio estaría por los cielos dadas las opciones y calidad de manufactura y armado, sin embargo al cotizar el precio me quedé gratamente sorprendido, 50% del precio que había yo supuesto al principio. Días antes había visto la misma bicicleta en geometría 26 pero con peores componentes y equipamiento por el precio que había yo imaginado, en ese momento me dije “esta va al equipo”. Pero antes de comprarla indagué el por qué del precio tan bajo, y la respuesta era simple: modelo 2013 de introducción que busca hacerse de un trozo del pastel del mercado nacional dónde prácticamente nadie conoce de las 29ers. Es decir, ponen un precio muy bajo, casi al costo, para que la gente las compre y con ello las publicite en vías de futuros modelos con más penetración de mercado.

No tardé ni 24 horas en vender la MTB 26 que tenemos en el equipo para el uso de mi compañera, esa bicicleta significaba mi montura de regreso al ciclismo en 2008 después de un parón de varios años. Pero las ganas de incluir una 29er al equipo destruyeron mi nostalgia y mi hardtail azul metálico con tijera Rockshox se fue de inmediato. Una semana tardé en regresar por la 29er y ahí seguía, esperando por nosotros. Tardé algunos días más en ajustarle algunos detalles y terminarla de equipar para poderla sacar a rodar a fondo con total seguridad. Pero la primera salida competitiva sería algo más que una simple rodada, iba a ser un cara a cara contra mi 26 tradicional.

El recorrido era de 5.1 km de distancia, empieza en plano durante los primeros 1.7 km y después se convierte en una subida dura dónde se ascienden cerca de 750 m en menos de 1.5 km, en la cima de la montaña se tiene un descenso breve pero técnico dónde hay que librar algunos obstáculos de buen tamaño y brincar sobre un arroyo seco de poca profundidad, se vuelve a subir una decena de metros y comienza una recta larga pero con terracería dura y compacta, finalmente un ascenso tardado y cansado por varios kilómetros en un camino ancho y lleno de piedras. Al cabo de unos 2 km se vuelve a subir, unos cientos de metros de recorrido pero varios metros de subida y luego la bajada brutal hasta regresar al punto de meta. En cada caso, tanto cuando rodé en la 26 como en la 29 lo hice durante dos vueltas para evitar “casos especiales” y poder sacar en todo caso un promedio.

Ni cuando rodé sobre la 26 ni sobre la 29 tuve inconveniente alguno, es un circuito que conozco y domino de sobremanera, en ambos casos traté de dar el mismo esfuerzo aunque debo de confesar que en la 29 me sentí mucho más cómodo a pesar de que la 29 no está ajustada para mí. Como ya lo mencioné la bicicleta es del equipo pero está ajustada para mi compañera y líder de equipo, ella es de menor estatura que yo, y al ser mujer su talla es distinta. Yo estoy acostumbrado a una potencia sin extensiones y con ángulo negativo, ella lleva varias extensiones y la potencia con ángulo positivo, de ahí la mayor comodidad; sin embargo dado mi pasado orientado a ciclismo de ruta en los últimos años para mi es mejor la posición baja, de cualquier manera me sentí muy bien sobre la 29er.

Al final del día uno puede hablar de sensaciones, de cómo subí las cuestas, de cómo descendí las bajadas, sobre lo bueno o malo que me fue en la sección técnica pero soy ingeniero, y si no es tangible y matemáticamente comparable entonces no tiene validez. Y la mejor manera de poner datos sobre la mesa en ciclismo de montaña son los tiempos. Y los tiempos son claros, vuelta a vuelta fui por lo menos 4 minutos más rápido sobre la 29er comparado a la 26. Al final del recorrido fueron 8 minutos y 25 segundos de diferencia entre bicicletas, una eternidad. El GPS arrojó mucha telemetría y sí, en efecto una 29er sube más rápido, desciende mejor, pasa mucho más efectivamente los obstáculos y no sufre tanto en secciones técnicas además de que el peso extra no es un factor a considerar. No voy a inundar esta publicación con datos proporcionados por el GPS, simplemente diré: yo, un amante de las bicicletas con rodada 26 tan pronto pueda venderé la mía y me compraré una 29er, porque simplemente es mejor.

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