¿Por qué corro / ruedo en bici?

photoEsta es la versión menos digital de una entrada que escribí hace años de ¿por qué escribo un blog?, aunque esta vez tiene que ver con una actividad que me apasiona y poca gente entiende. A menudo escucho comentarios de las personas cercanas a mí que dicen que “estoy obsesionado con las bicicletas”, que “todo el tiempo estoy compitiendo contra otros”,  que “debo de bajarle a mis actividades de riesgo porque es algo que me puede pasar factura” y cosas por el estilo, aunado a comentarios que recibo a través de mis redes sociales, la mayoría hostiles … pero más que por todo ello, he decidido escribir esto en forma de manifiesto.

Primero, no soy profesional del deporte, que quede claro, yo antes que ciclista / corredor soy Ingeniero, y muy orgulloso de serlo. A mí no me pagan por correr, no gano ni un solo centavo por pararme en una competencia, ni me interesaría a mi edad; yo soy Ingeniero, de eso vivo, y más que mi modus vivendi, es mi pasión, y por ende me siento muy afortunado de trabajar en lo que me apasiona … es más, les voy a confesar algo, como actividad complementaria estoy involucrado con las Ciencias Exactas, ¡y me pagan por hacer derivadas, resolver problemas de Física, realizar cálculos matemáticos y demás cosas de esa índole!, por lo que me siento muy a gusto con lo que hago día a día. Lo de corredor / ciclista es un sano complemento a mi vida.

Tampoco soy Lance Armstrong, gracias a Dios. De hecho hace unos días un idiota, que seguro leerá esto porque es asiduo a mi sitio y redes sociales me decía en un comentario que, envié directo a la mierda (dónde pertenece él y sus comentarios): “¿cómo criticas a Lance Armstrong? ¿tú quién eres? un pobre infeliz que no aparece en ninguna competencia nacional y que usa una bicicleta sencilla”. Vayamos por partes, número 1: este es mi sitio web y en el escribo lo que me plazca, si no les gusta apaguen la PC y váyanse al parque que bastante falta les debe de hacer; y número 2: en efecto, yo no soy élite, no corro para vivir, y les vuelvo a repetir ¡que bueno!, porque en un país como México, aún siendo mejor que Armstong sin sus drogas, me moriría de hambre. Hace unos años leía una columna en una revista nacional de Ziranda Madrigal, leyenda del MTB en México dónde decía que sí se puede ser profesional del ciclismo en México, puede ser pero, ¿cuántos ciclistas, corredores, triatletas élite tenemos en este país? ¿los Escárcega, Nacho Torres, Lorenza Morfín, Daniela Campuzano, Flavio de Luna, Crisanto Grajales? … ok, ¿cuántos de ellos figuran a alto nivel? Me refiero a la UCI MTB XC World Cup, vueltas europeas o por lo menos obtuvieron un diploma olímpico en Londres … la respuesta es cero. En México, el ciclismo, el triatlón y deportes similares están olvidados por las autoridades, las federaciones y por la población misma. Así que seamos realistas, ¿profesional del ciclismo en México?, no gracias. Pero no me mal entiendan, ojalá hubieran muchos deportistas de primer nivel y los personajes que acabo de mencionar merecen particular reverencia porque a pesar de desarrollarse en un país que los olvida ellos han sabido salir adelante y ser una referencia en su deporte ¡bien por ellos!

Yo practico ciclismo y corro a pie desde hace tantos años que me es imposible platicarles sobre todo ello, no es algo que me haya nacido hace poco tiempo, para mí siempre han estado presentes estas actividades. Yo no lo busqué, mis padres no son deportistas, no tengo familiares que hagan estos deportes, quiero pensar, de una manera muy poética, que el ciclismo y el deporte me eligió a mí. Cuando te subes a una bicicleta o corres a pie se despierta un sentimiento muy parecido a la furia y al final se obtiene mucha seguridad, además de que mientras ruedas o corres pueden llegar a ti sentimientos tan contrastantes como el llanto, la euforia, el dolor, la rabia, la frustración, la felicidad y todo a minutos de distancia, pero el ser partícipe de esas actividades te hace que sepas controlar todo eso y trasladar ese autocontrol a tu vida cotidiana. Sin embargo en esto de correr, las caídas y las derrotas siempre van a estar presentes. Ha habido decenas de veces, dónde rodando cuesta arriba o a todo lo que doy en la carretera me pregunta una voz interna “¿por qué haces esto, por qué lastimas así tu cuerpo?” pero mientras corres te das cuenta de que lo más fácil es renunciar, darte por vencido, y de eso no se trata esta vida. Esta vida al igual que el ciclismo se trata de ver cuanto dolor logras soportar, y una vez que alcanzas tu límite, romperlo y seguir adelante; y también aprendes que no importa caerte, todos nos caemos eventualmente, lo importante siempre será levantarse. Y para todo esto, no hay dinero que lo pague.

Y como bien lo mencionaba mi amargado lector, yo no tengo bicicletas costosas, ni equipo deportivo de alto nivel, porque no me interesa y no tengo el dinero para ello, pero finalmente, y como sabiamente lo decía mi ex jefe “no es feliz el que todo lo tiene, es feliz el que con lo que tiene todo lo puede”. Lo que tengo de equipamiento para correr me lo compré yo con mi trabajo, no me lo regaló mi papá ni se lo robé a nadie, así que si el tipo de al lado tiene una Specialized S-Works Venge de $162,000  o el que me rebasa en una bajada en el monte lo hace a punta de su Trek Superfly de $142,000 me importa una mierda, los reto a que se diviertan y sean tan felices como lo soy yo con mis bicicletas de una fracción del precio de sus “aviones”. Por otro lado, mucho orgullo siento al decir que yo ruedo con bicicletas 100% mexicanas, que es para lo que me da mi presupuesto, y lo hago contento porque sé que fueron diseñadas y manufacturadas con gente de mi país, y no de un país asiático lejano.

Cuando alguien pregunta de forma dolosa ¿cuánto tiempo hice en una carrera o entrenamiento?, o ¿en qué lugar llegué? y trata de hacerme sentir mal, o bien, hasta se burla de mí, no hago más que pensar en la terrible necesidad que tiene esta persona de demostrar una superioridad disfrazada de competitividad. Lo mismo me pasa cuando alguien llega y con la misma intención me presume su bicicleta, o sus tenis, o su pulsómetro. Mi competencia soy yo, yo soy mi máximo rival, pero también soy mi mejor aliado, y claro puedo llegar a ser mi peor enemigo. En todos los casos compito contra el reloj, contra el dolor, contra la altura, contra el frío o el calor, contra la tierra, contra la pendiente, contra los miedos … pero sobretodo: yo no corro para los demás.

Un amigo me decía hace tiempo “allá afuera la gente te admira porque corres bicicleta” … ¿en serio?, no me interesa, en verdad, en lo más mínimo, comentarios negativos o positivos hacia mi persona o mis actividades siempre los habrá y hace mucho tiempo que no me interesan en lo absoluto. Repito, no corro para las demás, no soy élite, si al grupo de amigos con los que corro o corrí le llamaba QRT ProCycling o Balance ProCycling es porque un “pro” en esto no es el que gana dinero por hacer lo que ama, sino el que ama profundamente lo que hace, y ahí si soy un “pro”, soy todo un profesional y un élite para disfrutar cada paso y cada pedaleada, cada mañana de sol y cada tarde de lluvia, cada bocanada de aire puro y cada brisa golpeando mi rostro. Disfruto lo que hago.

Cuando entrenas reflexionas, analizas, es tu momento para estar sólo y hablar contigo mismo, decirte sin tapujos “soy lento, soy rápido, subo bien, desciendo mal, me falta habilidad a la hora de entrar a las curvas, me canso mucho …”, es el momento de la honestidad. La carrera, la competencia, el día domingo, no es más que tu premio, despertar temprano y tomar la bicicleta o colocarte los tenis para correr es todo lo que necesitamos para ser felices; si ganas o pierdes, si terminas o no, si hay gente que llega antes o después de ti, si hay mas lentos o más rápidos que tú … eso es el fondo, nada más. Para mí frustrarme con mis tiempos, maldecir lo que me ocurrió, envidiar a de al lado, sobretrabajar mi organismo o hacer trampa, como Lance Armstrong, es la mierda más grande del universo … y como bien dice el Divo de Juárez “¿pero qué necesidad, para qué tanto problema?”. Creo que lo que le pasó a Armstrong nos debe dejar bien claro que ganar a costa de todo no vale la pena, además de todos los problemas en los que ya se metió todavía le esperan las secuelas a su organismo por el uso indiscriminado de sustancias dopantes.

Cuando los tiempos de los demás, la posición que ocupan, el equipamiento que tienen y demás cosas banales me afecten, dejaré el ciclismo y el deporte. Y no es que no sea yo un ser competitivo, lo soy, pero mi interés pasa más por disfrutar lo que hago, por ser mejor persona, por incrementar mi salud física y mental, por ser feliz. Yo soy corredor / ciclista recreativo y mi paga es la diversión de por medio. La vida es una carrera donde se empieza con ilusión, pronto el cansancio, el dolor es inevitable, la tristeza es un condimento, la frustración es parte del juego, pero depende de uno cómo quiera vivirla y acabarla. Además, no siempre gana el mejor ni el más rápido. Con el deporte he aprendido que yo soy el que elige los sentimientos para completar mi actividad, las demás personas están presentes pero no me afectan. Tras muchos años corriendo y rodando sé que cualquier carrera, como la vida, puede ser tan divertida como uno quiera, que sólo se puede saber de lo que uno es capaz hasta que lo intentan, que se puede enfrentar miedos y olvidarse de los límites, cobré conciencia de mi cuerpo y de lo importante que es cuidarlo, pero sobre todo, en el practicar un deporte siempre se encuentra paz en la mente.

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