¿Cómo puede la biotecnología afectar al deporte en el futuro?

Oscar-Pistorius

Los avances en ingeniería aplicada al cuerpo humano ya generan debates encarnizados en el mundo del deporte profesional, y apenas se está comenzado a hablar del tema. La historia del deporte profesional está llena de innovaciones que han mejorado la seguridad y al mismo tiempo les han permitido a los atletas llevar sus límites más lejos de lo que nos podríamos imaginar. Nadie discute el valor que proporciona el equipo de protección en el fútbol americano, la mejora de movilidad que los tenis dan a los jugadores de basquetbol, ni mucho menos las velocidades sobrehumanas que les proporcionan las bicicletas de fibra de carbón a los ciclistas, pero la delgada línea entre mejorar y hacer trampa cada día parece más borrosa, y no hace falta traer a mención penosos casos recién suscitados. Una reconocida profesora del MIT, Anette Hosoi, lo dejó muy claro: “la tecnología médica ya es suficientemente buena como para perfeccionar atletas profesionales”.

Tranquilos, no todo es Lance Armstrong. Oscar Pistorius, recientemente célebre por dispararle a su novia y matarla, es un corredor de pista sudafricano que a pesar de tener una doble amputación en las piernas consigue tiempos muy respetables frente a deportistas sin situaciones especiales como él, cabe mencionar que gracias a sus dos prótesis de carbono pudo participar en los pasados Juegos Olímpicos de Londres 2012. Pero con ello la discusión se generó, ¿es justo para los demás competidores que Pistorius use unos elementos tecnológicos que le pueden dar ventaja incluso bajo sus particulares circunstancias? Interesante cuestionamiento.

El diario Marca de España hacia referencia al caso unos meses antes de iniciarse la justa veraniega: “la gente con prótesis puede correr tan rápido como los atletas comunes con aditamentos de mejora como las prótesis de Pistorius, y por ello debería existir reglas y regulaciones para determinar que avances tecnológicos en aspectos biológicos deben estar permitidos y cuales no.”

Hacer una determinación al respecto no es fácil, y en el momento que empresas como Nike, Adidas, Puma o cualquier otra introduzca tecnología no prohibida que mejore sustancialmente el rendimiento en pista de un atleta elite las cosas se pondrán peores. Porque finalmente, como ya lo dije, la línea es delgada y borrosa. Por ejemplo, en el reglamento del instituto rector del Atletismo olímpico existe una cláusula que señala: “… cualquier aparato técnico que incorpore resortes, ruedas, o cualquier  otro elemento que proporcione al usuario una ventaja sobre los demás queda prohibido”. Esta puede parecer una regla tajante, pero que no aplicaron para Pistorius, porque durante el arranque de su recorrido las piezas de carbono muestran cierta flexión lo que bien puede ser considerado como un resorte y que significaría una ventaja para él.

¿Pero cómo una persona sin piernas podría tener ventaja sobre otras en condiciones normales? Y ni hablar de casos como las cirugías reconstrucción en ligamentos donde se pudieran insertar partes que mejoren las capacidades de lanzamiento por ejemplo en el béisbol profesional, que aun no ocurre, pero no son pocos los que señalan investigaciones en ese aspecto. El uso de sustancias que mejoran el rendimiento físico o que cuando menos ayudan a la recuperación tras una lesión es otro tema escabroso. El ciclismo ha sido señalado como un deporte de tramposos, pero lo que es trampa en este deporte no lo es en otros. Por ejemplo, el uso de agujas, para inyecciones, transfusiones o lo que mande y guste están estrictamente prohibidos con los ciclistas, pero perfectamente aceptadas para los futbolistas que a menudo declaran casi como una gesta heroica “he jugado infiltrado” o “he recibido tratamiento con células madre para recuperarme”.

El avance de la biotecnología pronto llegará a ambos casos, recuperaciones casi milagrosas de lesiones que retirarían de por vida a un deportista y la oportunidad de jugar cada fin de semana para no poner en riesgo su futuro en las ligas deportivas más demandantes del mundo. Pero entonces ¿se permitiría el uso del EPO o la cortisona en el ciclismo para esas demandantes etapas de alta montaña en el Tour de Francia y redimir a todos los tramposos de la época mas oscura del ciclismo? Todo el debate pasa por cuestiones de carácter ético, y no solo por parte de la entidad reguladora sino de los mismo deportistas, médicos e investigadores científicos. Y he aquí el mayor problema: allá afuera existe un puñado de atletas élite que no tienen la más mínima idea de lo que ética significa, es gente que justifica hacer trampa bajo la premisa de “todos lo hacían” y con ello justificar su deplorable conducta, finalmente, todo lo que les importa es ganar y llevarse jugosas cantidades de dinero. Como en todos los aspectos de la vida, debo aclarar.

Así pues, bienvenidas sean las mejoras de biotecnología, sean con implementos artificiales mejoren las condiciones desfavorables o sustancias que le permitan a la gente ser eficiente bajo cualquier circunstancia, pero antes deben existir reglas claras, aplicables para todos y sobre todo entidades reguladoras que además de velar por la equidad de las justas deportivas vean por la salud a corto, mediano y largo plazo de los deportistas de élite. Yo ni me inmuto, yo solo soy deportista de corazón.

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