Colombia y su ciclismo

EquipoGiroRestEl día de hoy, durante la etapa número 10 de la edición 2013 del Giro d’ Italia, Colombia ocupó un rol predominante en la primer etapa de alta montaña del prestigioso evento de ciclismo de ruta al copar los dos primeros lugares del podium, pero el protagonismo de los colombianos no se limita a una sola etapa. El pasado 4 de mayo, un total de 15 colombianos tomaban partida del Giro, de los cuales 2 de ellos lo hacían en el equipo ganador del pasado Tour de France (el Sky con Rigoberto Urán y Sergio Henao), tres más en equipos ProTour (Cayetano Sarmiento del Cannondale, Carlos Betancur en el AG2R La Mondiale y José Serpa en el Lampre – Merida), uno más en un equipo Continental italiano (Miguel Rubiano del Androni Giocattoli) y el resto en el flamante equipo 100% colombiano denominado simplemente Colombia. Durante este Giro están inscritos más colombianos que alemanes, belgas o incluso franceses, y se han quedado a sólo un participante de igualar a España, los latinoamericanos sólo se veían superados en número además por los anfitriones del evento. Y tal como quedó asentado hoy con la victoria de Urán, no sólo se trata de cantidad sino también de calidad proveniente del país cafetalero.

Algunos llaman a esto el “resurgimiento” del pelotón colombiano, pero ¿realmente algún día murió? Cuando me empecé a interesar en el Tour de France, en los años de Miguel Induraín, aparecía el nombre de Raúl Alcalá, mexicano que había obtenido dos Top 10 en los años 1989 y 1990, además del jersey blanco en 1987 que lo acreditaba como el mejor joven de la clasificación final. Sin embargo era un oasis en el desierto, un sólo mexicano alrededor de cientos de europeos. Por otro lado, los colombianos siempre destacaban en las etapas de alta montaña y lo hacían en buen número desde la década de los ochentas con el famoso equipo profesional Café de Colombia. Pero de pronto, y sin mayor explicación, los escaladores colombianos desaparecieron del pelotón internacional y quizá sólo Santiago Botero mantuvo en alto el nombre de Colombia durante finales de los noventas y la década pasada, claro, olvidando el hecho de su vinculación en el escándalo más grande de dopaje, la llamada Operación Puerto.

Podemos decir que de 2000 a 2010 fue una década sin destacadas participaciones de colombianos en pruebas internacionales. Pero el deporte continuó sin merma alguna dentro de las fronteras del país sudamericano, prueba fehaciente de ello radica en el hecho de que muchos ciclistas de talla internacional y cuya calidad está más que demostrada, como Óscar Sevilla, terminaron corriendo las temporadas ciclistas en aquella nación, y ni que hablar de la cantera que estuvieron trabajando por esa década y que hoy en día ha dado como frutos no sólo la victoria de hoy en el Giro, ni la multitudinaria presencia en las carreras europeas sino también con la medalla de plata, que bien pudo ser de oro, del mismo Rigoberto Urán en los pasados juegos olímpicos de Londres. ¿Pero cómo lograron reposicionarse en el contigente internacional de primer nivel?

Carlos Betancur, un verdadero fenómeno sobre la bicicleta, ha declarado que el regreso de los colombianos ha sido producto de la eliminación sistemática del EPO lo que ha permitido, según su percepción, que los colombianos vuelvan a destacar en igualdad de condiciones y demuestren sus cualidades inatas en alta montaña. Pero no le hagamos mucho caso al joven antioqueño, además de insensato es un tanto precipitado en sus declaraciones, así como en sus celebraciones, no olvidemos que en la Etapa 9 del Giro celebró cual si hubiera ganado tan sólo para enterarse que había llegado segundo a 44 segundos del ganador de equipo Katusha. Con todo respeto para el joven Betancur, no creo que todo pase por ahí, porque si todo fuera producto del EPO y las sustancias dopantes, el dominio de Armstrong hubiera continuado en otros norteamericanos durante esa oscura época.

Yo creo, y usted estimado lector estará de acuerdo conmigo, que grandes logros requieren de disciplina, trabajo y determinación; y estos mismos factores son los que han puesto de nuevo al ciclismo colombiano de ruta en el primer plano internacional. Recientemente leía un artículo sobre el equipo profesional 4-72 Colombia (antes denominado Colombia es Pasión), del cual proceden más de la mitad de los ciclistas que hoy mismo compiten en el Giro. Y dos terceras partes del equipo Colombia también estuvieron involucrados directamente con este equipo durante la década pasada. Todo comenzó ahí, en un equipo de tamaño limitado que buscaba traer la lejana gloria de otros años en el ciclismo a las nuevas generaciones. Para ello recibieron el apoyo de la Secretaría de Deporte nacional y crearon una estructura perfectamente diseñada para lograr el éxito de los jóvenes ciclistas, de hecho, además  de estos 15 colombianos que pelean por la gloria en color rosa podríamos destacar al ciclista del Movistar Team, Nairo Quintana que recientemente ganó la Vuelta al País Vasco y otros muchos más que se encuentran actualmente en desarrollo y que seguramente nos enteraremos de ellos en los próximos años.

Además de crear un proyecto a largo plazo, en 2007, el equipo Colombia es Pasión comenzó con un trabajo basado en la ética, dónde el famoso Pasaporte Biológico de la UCI (elemento fundamental en el fracaso del dopaje reciente) se hizo parte del equipo. Algo muy difícil de lograr en un país con problemas de dopaje serios, dónde según personajes involucrados en estos aspectos,  Colombia bien se puede comparar a “la Europa de Armstrong”. El mismo director de este equipo habla sin tapujos sobre la inestable situación de las sustancias dopantes en el ciclismo colombiano, no en valde Sevilla, Botero y otros personajes vinculados en tramas antiguas de dopaje están muy inmersos en este deporte de aquellas tierras. Sin embargo el hecho de que Urán pero sobretodo Henao, que fue parte de este proyecto, corran en uno de los equipos más limpios de pelotón internacional hablan bien del ciclismo colombiano.

De cualquier manera, siempre resulta positivo hablar de éxitos presentes y no de eternas promesas, y el ciclismo colombiano hoy en día es referencia a nivel mundial; no es de extrañarse que en los pasados Campeonatos Panamericanos de ciclismo de montaña todos los podiums tuvieran representantes de Colombia, todos a muy alto nivel. ¿Replicar esto en México? inimaginable en el momento actual de nuestro país, pero no nos desalentemos, al igual que México lo hace actualmente, Colombia también vivió su época violenta y sangrienta, se supieron reponer y hoy son una referencia en el deporte del ciclismo, pero bien lo podrían ser en lo que realmente se propusieran lograr. Enhorabuena colombianos, y a seguirle dando cuesta arriba.

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