Lo que obtuvimos de esta aventura …

… es pura alegría. Y la alegría es, después de todo, el fin de la vida. No vivimos para comer y ni ganar dinero. Comemos y ganamos dinero para poder vivir. Eso es lo que significa la vida y para lo que la vida es.

}}zEsas son las palabras con las que George Leigh Mallory respondió a la pregunta directa de ¿qué obtenía al exponer su vida ascendiendo grandes montañas? Y cuando se le cuestionó sobre ¿por qué escalar el Monte Everest? simplemente dijo: “porque está ahí”. Así de simple, a esta vida no se vino a hacer dinero ni a tener fama, hay cosas que tenemos que hacer para poder vivir pero en realidad no es por lo que vivimos. De vez en cuando se nos presentan ciertas condiciones en las cuales no obtendremos nada más que la simple dicha de llevarlo a cabo, y con eso tenemos pagado el boleto del viaje.

A algunas personas les parecerá extraño, arriesgado, sin sentido o incluso inmoral en ciertos casos, pero ¿quienes son ellos para juzgar nuestro modo de sentirnos vivos? Hace mucho tiempo atrás aprendí que a esta vida se vino a ser feliz, y por ende deberíamos hacer todo aquello que nos cause felicidad, con la única limitante de no afectar a nadie más. Así que busquemos nuestro propio Everest y ¡conquistémoslo!

Por cierto, George Mallory murió en 1924 intentando llegar a la cima del Everest por la cara noreste, es probable que jamás lo haya conseguido; su cadáver no fue encontrado sino hasta 1999. Triste, pero no me queda la menor duda de que el señor Mallory se fue haciendo lo que realmente quería y así le hubiera gustado ponerle punto final a su arriesgada aventura.

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