Todos le damos play

PlayEsa fue la frase que usó Deadmau5 y que levantó mucha polémica; en palabras más, palabras menos dijo:

“… pienso que tras una hora de explicaciones, cualquiera con un mínimo de conocimientos de Ableton y la tecnología musical en general, podría hacer lo que yo hago en un concierto de Deadmau5. El beatmatching (acoplar dos canciones en el ritmo y los BPM) nunca ha sido una capacidad muy cabrona …”

Y al final remata con el “todos le damos play” … y ya se imaginarán lo que esto significó en una industria musical que siempre se debe uno mantener en la línea de la prudencia por todo aquello de los intereses económicos. Le mentaron la madre, le dijeron fraude, sus compañeros del movimiento DJ le lanzaron cartas abiertas invitándolo a que se fuera a la chingada, un grupo más lo acuso de robar a aquellos que iban a sus conciertos … tocadas o como les quiera usted llamar. Todo mundo se indignó por el cabeza de ratón y sus polémicas declaraciones. Pero bueno, eso es aparte ya que de esto no trata esta entrada, pero por otro lado, yo si le doy play. Como lo he mencionado previamente en este mismo blog, me encanta la música, en todos sus apartados, pero simplemente Dios no me dio mayores capacidades para estas cuestiones, así que la forma más cercana que siempre tuve con la música fue simplemente reproducirla y disfrutarla.

Ya a inicios de la década de los noventas “mezclaba” mis propias cintas de cassette con el sistema modular Pioneer de mi padre y acondicionaba mis grabaciones caseras para escuchar únicamente lo que a mi me agradaba. Recuerdo esa época, muy analógica, dónde pasaba horas escuchando la radio y dándole REC cuando aparecían canciones que realmente me gustaban. Luego acomodaba otro cassette y grababa aquellas que me parecían prudentes de escuchar mezclado las canciones grabadas de la radio con aquellas que provenían de cintas que mi madre me compraba, que pedía prestadas o que simplemente grababa de otras cintas que obtenía de amigos y conocidos … una época con un grado de romanticismo inusitado. Incluso recuerdo como con un marcador permanente rotulaba cada cassette mediante una cintilla autoadherible y con la máquina de escribir ¡hágame usted el favor! colocaba el contenido de la cinta en la carcaza plástica que incluían los cassettes vírgenes. A mediados de la década de los noventas ya tenía unas 80 o 100 cintas a las que les llamaba “Mis Mixtapes” y que tenía perfectamente clasificadas.

Pasada esa mitad de la década, llegó el CD, y entonces todo el proceso perdió un poco su romanticismo, pero de igual modo realizaba mis proyectos caseros con un sistema de audio Sony que mi padre me compraría allá por 1995. Pese a la modernidad que significaba el disco compacto yo no di el salto por completo a lo digital, me quedé atrapado en los cassettes. Simplemente me gustaba más el asunto de tener mis propias cintas grabadas con el orden que yo prefiriera y lo análogo era algo que yo disfrutaba muchísimo más; quiero pensar que así les pasó a la generación que me precede con los discos de acetato. A finales de 1998, mi colección musical llegaba a unos 150 cassettes entre originales, copias caseras y mixtapes más unos 60 CDs de igual forma en originales, copias caseras y mixtapes … si se les puede llamar así, porque ya no eran cintas.

Y entonces llegó 1999, un año que particularmente a mi me marcó en muchos sentidos. En el aspecto musical no sería la excepción. Fue probablemente en diciembre de 1998 cuando escuché por primera vez el concepto de MP3. Un familiar me prestó un CD con cientos de canciones de The Police y Sting; y la pregunta fue clara: “¿por qué le caben tantas canciones a un CD?” y entonces llegó la respuesta que cambiaría mi vida: “por que están en formato MP3” … ¡Bang! fue como descubrir el santo grial. A partir de los meses posteriores pasaría horas consiguiendo software apropiado para convertir toda mi colección de CDs en formato MP3 y así sucedió. Para mediados de ese mismo 1999 todos mis CDs estaban ya en formato digital y entonces estaba listo para el siguiente gran paso: conseguir una unidad de CD-ROM grabadora, un quemador como se le suele llamar.

Ese simple hecho me voló los sesos, ahora si estaba yo dispuesto a dejar atrás las grabaciones caseras en cinta y pasar a lo digital. En menos de un mes conseguí en formato MP3 todas las canciones que tenía en cinta y empezaba la verdadera etapa de mixtapes como Dios dicta. Hasta inicios de 2000 fácilmente tripliqué mi colección de CDs, siendo la mayoría de esos 180 discos grabaciones caseras con las canciones que yo quería … podía crear mis propios CDs de música, y volvería a disfrutar el proceso de selección de canciones, orden a colocar, etc. etc. etc., pero era el momento de ir un paso adelante. Cuando grababa los CDs mediante la computadora e impresora realizaba las portadas de mis mixtapes y su respectivo arte en el cuadernillo, todavía conservo algunos vestigios de esa enrarecida época.

A mediados de 2000, algo ocurriría que simplemente replantearía todo mi mundo de creación de mixtapes: conocería Napster, un servicio de compartición P2P para archivos de música en formato MP3. Antes de ese momento al mes conseguía alrededor de 3 o 4 CDs, por lo que mi colección musical crecía en el orden de 50 – 60 canciones en ese periodo. Pero ante la posibilidad de descargar los MP3 directamente de internet pasé a conseguir 50 canciones cada tres o cuatro días … me  conectaba a internet mediante un módem telefónico a 128 kbps, pero de cualquier manera mi biblioteca musical crecía a un ritmo exponencial. Dios bendiga a Shawn Fanning, creador de Napster. Con esta gran oportunidad, creaba mixtapes a un ritmo implacable, y dado el incremento de mi disco duro, ya no necesitaba grabar CDs, todas esas grabaciones se quedarían en formato digital. Ahora que lo pienso me llega un dejo de nostalgia aderezado de tristeza, porque en ese momento fue la muerte del cassette.

Para mi, la muerte de los mixtapes en CD llegaría el día de mi cumpleaños en 2001. Mi tía me regalarían un reproductor MP3 llamado Creative NOMAD. Tenía 64 MB de memoria interna … y no me equivoqué, dije megabytes, en otras palabras: le cabían unas 8 – 10 canciones a 256 kbps lo cual era una puta mierda comparándolo con el almacenamiento actual, pero créame, para la época era toda una revolución. Yo vivía feliz con mi reproductor a tal grado que la aparición del iPod en octubre de ese mismo año me interesó una reverenda mierda. Es probable que en 2002 o 2003 como máximo fuera la última vez que compraría un CD original y quizá también fue la última vez que grabé un mixtape en ese formato. El fin de la época del formato físico. En lo posterior todo se volvería digital.

Así habrán pasado unos 3 o 4 años, consiguiendo música en formato digital, guardándola en mi disco duro y creando mis grabaciones caseras que terminarían posteriormente en otros reproductores MP3 y finalmente en 2004 en mi teléfono. Para 2005, cuando me pude conseguir una Pocket PC vendría el siguiente paso. Aunque no fue sino hasta 2007, cuando me compré un iPod Touch, el primero y único en mi vida que llegaría la siguiente etapa. Ante la posibilidad de tener muchos mixtapes en mi iPod buscaba algo más de flexibilidad, algo que me permitiera llevar mis grabaciones a otro nivel … mezclar digitalmente mi propia música. Y entonces me empecé a adentrar en el software de mezcla y modificación musical. Comencé a empaparme de todo lo que un DJ hacía y me apasioné de la parte digital de la profesión. Así pasé los siguientes tres años, creando mis nuevas grabaciones caseras con un nivel casi profesional y todo en formato digital.

En 2011 me compraría la típica laptop que todos los DJs patrones y de caché usan, y entonces vino una nueva revolución. Ante la posibilidad técnica que ofrecen este tipo de equipos de cómputo y un poco de tiempo libre derivado de mis nuevas actividades profesionales pude interactuar en el siguiente nivel. En pleno 2013 todo ha cambiado comparado con lo que hacía hace 20 años, mis mixtapes ahora son de mejor calidad y creatividad, puedo realizar remixes, modificaciones a la pista y voces originales, el único limite real me lo da el tiempo que puedo pasar frente a la máquina haciendo este tipo de cosas. Y lo mejor de todo, ahora puedo compartir mi trabajo con todo mundo a través de las redes sociales. No sé si sea bueno en esto o no, de hecho no estoy muy interesado en ser un DJ … aunque todos en el fondo quieren ser un DJ, sin embargo, si les puedo decir que me divierto mucho haciendo mis mixtapes, tanto como cuando era yo un niño con mis cassettes.

Al día de hoy tengo cientos ¿miles? de mixtapes, muchos de ellos en forma de remix, he subido únicamente una veintena de ellos a la plataforma Soundcloud, pero por espacio sólo mantengo cuatro en la actualidad, aquí los coloco, si tienen tiempo escúchenlos y si les agradan descárguenlos, tienen licencia Creative Commons. Todos mis proyectos los rotulo a nombre de DJ d/dx o DJ ddx (si sabes de Matemáticas sabrás el porqué del nombre), al principio fue una broma y así ha seguido, porque con estas grabaciones, lo vuelvo a citar, no tengo mayor intención que pasar un buen rato, porque como dice Deadmau5, ¡yo si le doy play nomás!

Mixtape 1. Este fue el primero que publiqué en la plataforma y probablemente el primero en forma con el nuevo equipo, data de finales de 2011 y es un remix con las canciones más representativas de Alan Parsons Project, Goo Goo Dolls, Audioslave, Linkin Park, The White Stripes, MGMT, Pendulum, Semisonic, Third Eye Blind, R.E.M., Oasis y Nightwish.

Mixtape 2. Continuación del primero, también son remixes pero ahora de canciones de Moby, Pendulum y Linkin Park.

Pendulum Mixtape 2. Es la segunda versión de un mixtape que subí en 2012 de esta banda australiana, contiene tanto versiones originales como remixes.

Linkin Park Mixtape. Allá por el verano de 2012, Linkin Park andaba muy de moda y me decidí a hacer un mixtape con sus canciones más representativas en remix.

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