Perdona a tus enemigos, pero nunca olvides sus nombres

President Kennedy

“Forgive your enemies, but never forget their names” … esa es una de las más célebres frases de John F. Kennedy … y probablemente es uno de los mejores consejos que uno pueda tomar. Aunque la interpretación que uno le pueda dar a la misma dependerá de quienes somos. Por ejemplo, en mi caso particular, creo que sólo Dios perdona (y no es título de película) … ¿quién soy yo para perdonar a otros? Además, ni siquiera soy budista como para andar con ese ánimo por la vida. Yo interpreto esa frase como “no vivas tu vida obsesionado con aquellos que son tus enemigos, libérate, pero cuando las circunstancias de la vida te los ponga enfrente, y te los pondrá eventualmente, entonces rómpeles el c$%& sin piedad”. Y tal cuál, así soy yo, algunos dicen que vengativo, para bien o para mal.

En alguna ocasión tuve un conflicto con un pendejo, disculpe usted mi vulgar lenguaje pero no tengo forma distinta de catalogar a este personaje que traigo a la historia; bueno, este pobre diablo y yo tuvimos un conflicto de intereses, que escaló hasta los golpes, condición a la que no quería llegar en ese momento por las circunstancias mismas … sin embargo, de manera cobarde y artera me golpeó, me levanté del suelo y no hice más, al final de cuentas yo había conseguido lo que quería, que dicho sea de paso es algo sumamente importante en mi vida. Entonces “perdoné” … por cuatro largos años. Una tarde, salí del trabajo con mi jefe y fuimos a tomar un par de cervezas, justo en ese momento observé al pendejo este: vulnerable y descuidado, sin sus amigos y en mis condiciones, así que fui y lo confronté … misteriosamente él me había olvidado, aunque no se lo creo. Salimos al estacionamiento y ahora fue mi turno. No entraré en detalles escabrosos pero basta con mencionar que no se pudo parar por cuenta propia.

Hoy, en una tarde cualquiera también, me he topado en una tienda departamental con un imbécil que hace 10 años no veía y que en repetidas ocasiones me confrontó verbalmente en aquellas épocas, claro, con sus 8 mejores amigos al lado … ahora todo era diferente, iba con su hijo de 1 año y su espantosa … horrorosa mujer, lo observé, apreté la mandíbula y los puños, él me observó y bajó la cabeza, como el maricón que siempre fue y será. Pude haberle aplicado la misma dosis que al primer tipo de esta historia ¿pero valdría la pena? claro que no, pero a él le ha quedado claro ya que no lo he olvidado, y que si en un futuro la vida me lo pone en una situación vulnerable iré por él.

Es curioso, mi cerebro funciona de formas interesantes … extrañas, olvido con facilidad a la gente … pero jamás olvido a mis enemigos. Aunque, estimado lector, con esta verborragia en esto puro no lo estoy invitando a que sea vengativo o rencoroso, yo no lo soy pese a lo que digan, porque viviríamos amargados y sumergidos en esa actitud sinsentido y de desaliento. Sin embargo, como bien lo decía el Sr. Kennedy, perdone … más no olvide.

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