La vida no es perfecta, y eso es lo mejor de la vida

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Hace años, sumergido en uno de los problemas laborales más grandes de mi vida profesional, un compañero de trabajo me decía “la vida debe tener problemas, porque sin problemas no sería vida … gracias a estas cosas es que disfrutarás tu trabajo” y hay tanta verdad en esas palabras que me quedaría corto al tratar de explicar el porque. Tengo edad suficiente para hablar de “la vida”, en este caso escribir sobre ella. He estado en este planeta por tiempo suficiente para comprender muchas cosas, y además, porque he pasado por una variedad de situaciones con distintos matices, y me creo capaz de descifrar mi entorno, aunque cuidado, esto no significa que lo sé todo, nadie sabe nada de hecho, todos somos aprendices eternos de esto que simplemente llamamos vida. Hoy quiero escribir sobre algo que he determinado en los últimos años, en un ambiente profesional, y que bien podríamos trasladar a nuestro entorno personal.

Como ingeniero que soy, estoy en la eterna búsqueda de la perfección porque finalmente todo se puede mejorar, y para bien o para mal lo traslado a todos los aspectos de mi vida. De hecho hace unos años, una persona que estimé bastante me decía ¿recriminaba?: “todo en tu vida son modelos modelos matemáticos … quieres que todo funcione como si ecuaciones fueran” … y tal cual, pero ¿acaso la vida misma no es “la suma del resto de una ecuación no balanceada connatural a la programación del creador, los seres humanos somos el producto eventual de una anomalía que a pesar de  denodados esfuerzos no hemos sido capaces de suprimir de esta armonía de precisión matemática. Aunque sigue siendo una incomodidad que  se evita con frecuencia es previsible y no escapa a unas medidas de control que nos han conducido inexorablemente hasta aquí”? En la perfección, hay anomalías.

Con el paso de los años me ha quedado claro que que nada es perfecto, nada. Y que bueno que no lo sea. Cuando algo llegue a ser perfecto en nuestra vida todo se habrá terminado, ya no tendría sentido. Ahora estimado lector, con esto no digo que nuestra vida deba ser una puta mierda, tenemos que buscar el equilibrio, el balance. Por ejemplo, nuestras caídas nos generan marcas, esas heridas son signos de guerra, que debemos mostrar con honor, pero nunca permitir que nos inhabiliten para seguir peleando otras guerras. Por otro lado, como seres humanos, vamos a cometer errores, muchos, algunos imperceptibles, otros muy graves, y van a estar con nosotros por siempre … es mejor no intentar escapar de nuestros pecados porque cuando nos atrapen, eventualmente lo harán, estaremos tan cansados de correr que no podremos con ellos. Así que con valor aceptemos esos errores, que de ellos se aprenden más que de los aciertos, sigamos adelante y no reparemos en que algo no es perfecto, porque en la imperfección está la belleza de esta vida.

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