Una nueva forma de rodar mi bicicleta

AWOL

Por alguna extraña, pero sobretodo estúpida razón, desde hace unos tres años me he obsesionado seriamente con mi desempeño sobre la bicicleta, y para muestra no hay más que echarle un ojo a una decena de entradas que he escrito en este mismo sitio sobre mis aventuras corriendo (de forma amateur) bicicletas. Pero más allá de competir o entrenar sobre la bicicleta, mi obsesión pasaba por controlar todo lo que conllevaba estas actividades. Desde inicios de 2011 tengo registros precisos de cuantos kilómetros he rodado sobre la bicicleta, cuantos metros he ascendido, mi velocidad promedio, etcétera, etcétera, etcétera. Todo esto gracias al GPS y a la infinidad de aplicaciones (móviles y web) que hay allá afuera para estos propósitos. Mi obsesión fue tan grande que en la cena de navidad de mi trabajo en 2012 alguien me pregunto frente a todos mis compañeros “¿qué fue lo mejor que te pasó este año?” y antes que agradecer por la buena salud de mis padres, el hecho de haber progresado en el trabajo, de cumplir un año más con mi mujer o de simplemente festejar por doce meses más de vida todo lo que salió de mi boca fue: “hice casi 3000 km competitivos sobre la bicicleta con 9000 m de ascenso, un Everest sobre la bicicleta”. Obviamente todos me miraron pensando que había perdido el juicio.

La gota que derramó el vaso vino en 2013. Tras un buen 2012 me propuse hacer cosas que mi cuerpo, no acostumbrado por lo últimos 10 años a hacer, simplemente no pudo soportar. Múltiples accidentes con lesiones incluidas y varios fines de semana tirados en cama por fatiga crónica me hicieron pensar bien las cosas. Llegó diciembre del año pasado y cuando escribía la entrada que resumía en forma de bitácora mi 2013 sobre la bicicleta me di cuenta de que el 2014 debería ser diferente. Justo en esos días, el sitio de YouTube de Specialized Bicycles publicó un cortometraje titulado “AWOL: Melons, Trucks and Angry Dogs”.

El documental, dividido en cuatro partes, cuenta la historia de dos ciclistas de hueso colorado (uno de ellos, Erik Nohlin, diseñador industrial en Specialized) que deciden correr la Transcontinental Race, un evento que se jacta de ser la mayor carrera sin soporte en toda Europa. El evento consiste en ir de Londres a Estambul sin recibir soporte alguno. Cada quién puede cubrir la ruta que desee, tan solo debe completar algunos puntos de control y ganará el que menos tiempo emplee en ir de Inglaterra a Turquía sobre su bicicleta. Nohlin es un tipo que empezó a entrenar un año antes del evento (que se llevó a cabo en agosto de 2013), por lo que se sentía fuerte y preparado para la carrera, sin embargo cuando afronta uno de los puntos de control, el mítico Passo dello Stelvio, se quiebra sin mayor oposición. Este paso de montaña se encuentra situado en Italia y se eleva por más de 24 km a una media de 7.5% de elevación, es tan duro que los más connotados escaladores del pelotón profesional lo han sufrido en años recientes cuando se incorpora al Giro d’ Italia, ahora imagine hacerlo en una bicicleta de acero con un peso cercano a los 25 kg por el peso adicional de todo el material que Nohlin llevaba para la carrera. A partir de ese momento el diseñador sueco y su compañero turco de aventura deciden ya no competir contra los demás sino disfrutar del evento.

Y ese mismo planteamiento he tomado yo para este año. No más obsesión con mi rendimiento, con mi velocidad ni con mis kilómetros, si al final del año hago 3000 o 30 simplemente espero haberlos disfrutado al máximo.

Aquí les dejo el corto, por cierto AWOL significa Adventure WithOut Limits, ¿aventura sin límites? suena bien para mí.

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