… Y el malo de la historia … soy yo

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Nunca he intentado caerle bien a la gente, como alguna vez mi abuelo me lo dijo “no vives de caerle bien a los demás” aunque sí vivo bajo el lema de “no hacerle a los demás lo que no me gustaría me hicieran a mí”, sin embargo a veces resulta imposible no ofender o lastimar a alguien mientras uno sigue su camino en esta ilusión que todos llamamos vida. En septiembre de 2011 (¡qué rápido se va el tiempo!) comentaba sobre una circunstancia muy particular en mi vida a la que con tal de ponerle un enfoque literario llamé “guerra”, no se trataba de algo cercano a una guerra, ahora lo veo así, pero estaba yo dispuesto a afrontarla sin importar el resultado de la misma.

Desde entonces, y en reiteradas ocasiones intenté rescatar algo que estaba perdido desde mucho tiempo atrás, poéticamente dicho, quise revivir algo que quizá nunca tuvo vida. Hice lo que estuvo a mi alcance, que no quede la menor duda, sin embargo al notar el poco compromiso e interés de la “otra parte” de la ecuación en la última etapa de nuestra historia, ante el más mínimo inconveniente me daba la vuelta y me iba de ahí. En ningún momento afecté a la otra parte, al menos no intencionalmente, si hubo daños habría que llamarlos “colaterales”. Hice mi último intento de remediar las cosas en diciembre pasado, en detrimento mío debo mencionar que en aquellos días me encontraba en una situación personal difícil,  aquí sí estaba en esa constante guerra contra mis demonios más arraigados, hoy entiendo que no fue buen momento ni tampoco fueron las circunstancias correctas para realizar el último acercamiento, además de que ese día en particular andaba yo un poco enfiestado.

Y listo, como resultado obtuve un político “ahorita no me estés jodiendo” en forma de nunca recibir respuesta a una propuesta que realicé. La gente me conoce, soy difícil, y el hecho de realizar ese acercamiento en son de paz creo que debió haber sido indicativo de que quería que las cosas fueran mejores de lo que habían sido en los años previos, al menos distintas; y listo, ante la falta de una respuesta, de cualquier tipo, desde ese momento corté todo contacto con la otra parte.

Ahora, a 6 meses de distancia, me entero de que “yo fui el malo de la historia”, yo fui el culpable de todo lo que pasó y que mi alejamiento no es más que uno más de mis arranques de cólera infundados que fueron demeritando todo el proceso desde el primer día. Es más, sé de buenas fuentes que en todo esto yo fui el que con alevosía y ventaja se aprovechó de la situación, como buen “mercenario” que soy. En fin, esto de las relaciones interpersonales es algo realmente complicado. ¿Saben? nunca me he sentido culpable al respecto, hice lo que tenía que hacer y no obligué a nadie a punta de pistola a hacer algo en contra de su voluntad. Aquí creo que falta algo de responsabilidad, cada quién debería asumir su culpa en todo esto.

Y así, finalmente recuerdo una escena de la película de 1995 ‘Heat’ (protagonizada por Al Pacino y Robert de Niro) cuando Neil (de Niro) llega a casa tras sendo tiroteo en el centro de Los Angeles y es cuestionado por su mujer: “¿ese que murió era tu amigo?” a lo que en total calma responde “Sí, Michael era mi amigo … sabía los riesgos … si llueve, te mojas”, tal cual mis estimados lectores, esta persona que me llama a ser el malo de la historia corrió los riesgos pero no le gustaron los resultados. Triste historia, pero no para mí. Verborragía, que ya no había escrito en este lugar desde hace mucho tiempo.

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