Tolerancia

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Tolerancia: Es la capacidad de saber escuchar y aceptar a los demás, valorando las distintas formas de entender y posicionarse en la vida, siempre que no atenten contra los derechos fundamentales de la persona. Bueno, en los últimos años he adquirido esta cualidad muy humana pero a veces tan escasa. Desde que era yo un niño, pero realmente un niño, me volví un ser poco tolerante hacia los demás, fueran mis compañeros de clase, mis vecinos o en general la gente con la que convivía (excepción obvia de la familia). Mi adolescencia fue definitivamente mi punto más álgido, a la más mínima diferencia entre una persona y yo sobrevenía la catástrofe, y así continué probablemente hasta inicios de mis veintes.

Ya egresado de la Universidad, se presentó ante mí la oportunidad de dar clases, y trabajar con jóvenes en áreas técnicas, fue entonces cuando aprendí a ser mucho más tolerante. Me di cuenta de que cada uno de nosotros es un mundo aparte, quizá un universo, y por ende cada uno de nosotros operamos de manera distinta, esa diversidad me hizo entender que la vida no era una ecuación y por lo tanto no debía ser tan rígido, desarrollé esa muy importante capacidad de entender a la gente. En mi profesión es otra historia, pero en general creo que digiero mejor a los demás hoy de cómo lo hacía hace 15 años.

Pero todo tiene un límite, y tal y como lo señala la definición del principio de la entrada, este límite inicia cuando se atentan los derechos fundamentales de las personas. Y así soy, una persona tranquila, comprensiva, tolerante, pero si la otra parte no respeta los límites ¿por qué debo respetarla a ella? Esto es algo que debo cambiar a futuro o cuando menos contener, en el momento en que alguien sobrepasa esa frontera y atenta contra mí entonces exploto, de la peor manera: me vuelvo ofensivo, despiadado, soez, vulgar y sobre todo ya no hay vuelta atrás; una vez que el daño está hecho buscaré cobrar la afrenta al doble para que entonces quede claro que no toleraré más esa mierda.

Y eso me lleva al hoy y al ahora. Soy adulto, independiente y con obligaciones, tengo preocupaciones propias de una persona adulta y no tengo interés alguno en variables que no forman parte de mi entorno, si “x” o “y” persona hace o deshace su vida es muy su maldito problema, no me interesan los demás. Y bajo esa premisa si alguien llega y me platica la vida de un tercero lo escucho, si puedo comento y hasta soy agradable.

Eso mismo hice hoy cuando un amigo me platicó sobre una tercera persona, misma que no tiene relación directa conmigo, lo escuché atentamente por 10 minutos, hice bromas al respecto y concluí con un diplomático “que bien, es su vida, y que la viva como quiera”. Pero no fue suficiente, esta persona insistió, burlándose de mí y de cierto modo queriéndome hacer sentir mal por la situación. Además de poco tolerante, desde muy chico he sido valemadrista, sí, me valen madre muchas cosas, sobre todo lo que la gente dice para hacerme sentir mal, pero lo que si me encabrona de sobremanera es que 1. me hagan perder mi maldito tiempo y 2. atenten contra mi sueño.

Este amigo, me estuvo marcando a mi teléfono móvil desde ayer a las 23:00 para contarme su “sensaciosuave” historia, entre sueños alcancé a ver cómo la pantalla de mi móvil se iluminaba, afortunadamente cada noche se pone en modo silencioso automáticamente, pero por un momento pensé en levantarme de la cama y atender el teléfono … ¿se imagina eso estimado lector? me hubiera levantado de la cama, después de haber trabajado sin descanso trece horas seguidas y con apenas un plato caliente de comida de por medio tan sólo para escuchar la puta historia de mierda de una tercera persona con la que habré cruzado tres o cuatro conversaciones en mi vida. A veces me pregunto si mi “amigo” no tiene otra puta cosa mejor que hacer que andar viendo y platicando la vida de los demás, o quizá no es mi amigo y todo lo que busca es joder mi existencia.

La historia la escuché por la mañana, me interesó tanto que ya no recuerdo con preciso detalle lo que escuché por teléfono, pero siendo el medio día me volvió a llamar, después de 5, ¡si, 5 llamadas perdidas! (estaba rodando mi bicicleta) contesté para sólo escuchar: “tienes que hacer algo al respecto con eso que te conté” ¡puta y grandísima mierda!, en ese momento me hirvió la sangre, y ese líquido que corre a través de mi columna vertebral cuando me encabrono empezó a surtir efecto, tenía unas ganas de meterle el teléfono celular directamente por su ano … pero finalmente ¿quién soy yo para andar efectuando acciones propias de una cárcel (con el riesgo de que le guste a mi amigo)?

En fin, recordando que debo ser aún más tolerante, corté la llamada y ante los constantes intentos de volver a contactarme hice caso omiso. No voy a venir con la bazofia esa de “¿Hace ruido el árbol que cae cuando no hay nadie para escucharlo?” pero si aplicaré la clásica “vete a la puta mierda”. Creo que es el mejor camino, ¿para qué confrontar a mi amigo o hasta quedar en malos términos con él? finalmente él es así, y gracias a Dios no tengo que aguantarlo todo el día, pobres de sus padres, esposa e hijos. Limitaré mi contacto, ya de por sí limitado con él y listo. A veces en este vida después de ser tolerante uno debe de ser indiferente.

Por cierto, es viernes, viernes musical, y toda esta situación me recuerda mucho una canción de Pantera, ahí se las dejo con subtítulos … Pantera, siempre la banda sonora de mi vida:

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