Vergüenza de deporte

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Cuando alguien me pregunta “¿qué deporte te gusta?” tengo básicamente dos respuestas: número 1, me gusta practicar el ciclismo, número 2, me gusta ver por TV las carreras de autos / motos (F1, WRC, MotoGP, WEC, Nascar, …); a lo que casi siempre viene la réplica de “¿y no te gusta el fútbol?” y mi respuesta es un tajante “no”. Nunca había visto un partido de fútbol por TV completo (mucho menos en vivo) hasta el mes pasado cuando pasé casi dos horas viendo a dos equipos europeos disputarse la corona continental. De niño no recuerdo haber jugado fútbol con mis amigos de la escuela ni vecinos de la calle. Mi primera “experiencia” con el deporte mundial por experiencia vino cuando entré a la escuela secundaria (tenía 12 años) y era obligatorio practicar un deporte, en ese entonces mi abuelo, un ex jugador de fútbol y gran aficionado, me llevaría con su amigo entrenador del equipo de fútbol para que me diera una oportunidad; por mi estatura me elegiría como portero. Pasaría entonces mes y medio de acondicionamiento físico (algo que siempre me ha gustado) hasta que inició la liga estudiantil. Como era de esperarse fui “banca”, jugué apenas unos minutos en algún partido y antes de seis meses terminé practicando béisbol, deporte que si me apasionó hasta mi inesperada suspensión de la liga años después.

En mi adolescencia practiqué de todo: básquetbol, fútbol americano, béisbol, voleibol, tenis, atletismo y como buen mexicano: fútbol, de salón. Igual en la misma posición que años previos: portero. Sólo recuerdo haber estado en tres partidos aburrido a muerte esperando que alguien me disparara una pelota, cosa que pocas veces ocurría. Aunado al incremento de exigencia en mis estudios terminé decantandome por el basquetbol, la carrera a pie y algo de ciclismo. En mi vida adulta recuerdo haber estado un par de veces en un campo de fútbol parado todo el tiempo dado que mis compañeros de trabajo me había invitado a jugar pero yo no tenía mayores intenciones de estar allí. Debo confesar que poco entendía de fútbol, quizá nada en realidad, para mí era un deporte de “x” número de integrantes contra “y” número de integrantes de otro equipo que pelean por meter un balón en algo que llaman “portería”, más allá de eso no podría platicar al respecto.

En estos días, y con la fiebre mundialista, he podido ver (parcialmente) algunos juegos, los cuales me parecen la cosa más aburrida del mundo, ahora entiendo porqué la gente consume tanta cerveza viendo el fútbol y sobretodo porqué se tienen que inventar gritos estúpidos (de ¡puuuuto!) en las tribunas, vamos, en algo tienen que entretenerse. Pero ya entiendo un poco más de este deporte. Lo que no acabo de entender es, por ejemplo, porqué en el deporte más popular (y redituable del mundo) no hay tecnología aplicada para hacerlo un mejor deporte. Las fallas arbitrales son increíbles, y no hay modo de que esto se corrija. Entiendo que han colocado una serie de sensores para detectar cuando un balón ha entrado a portería para evitar malos marcajes con respecto a anotaciones, pero ¡es el año 2014!, creo que estos tipos van lentos.

Dejando este detalle de la tecnología aparte, imagino que en los años venideros se mejorarán mucho estos aspectos, hay varias situaciones que me parecen inconcebibles, siendo un poco exigente, me parecen abominables, vergonzosas pues, y aquí las describo con detalle:

1. El fraude, el engaño que la mayoría de jugadores comete durante el partido. Es común ver cómo un jugador que apenas es “rozado” por su oponente y escenifica un momento digno de la mejor película de Hollywood. Escuché a un comentarista decir que esto era una “picardía”, bueno, en mi pueblo le llaman trampa, y parece que es algo que todo mundo celebra. Y uno, ignorante en el tema, pensaría que sólo los jugadores limitados técnica y físicamente lo hacen, pero no es así, jugadores ilustres que no mencionaré porque en realidad no recuerdo, lo hacen prácticamente cada vez que pueden. No me gusta comparar deportes, pero aquí les dejo una imagen que circuló en días pasados en las redes sociales que dejan muy en claro la diferencia entre fútbol y por ejemplo el ciclismo:

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2. El caso particular del jugador uruguayo Suárez. Veía el partido Italia – Uruguay y sin poner mucho detalle en el mismo, sí pude observar claramente cómo este animal (no le podemos llamar jugador de fútbol) le propinaba senda mordida a un integrante de la escuadra italiana, que no pasó a mayores gracias a que el italiano se percató del hecho (por sus reflejos) y pudo de alguna manera librarse de este vergonzoso acto. Inmediatamente me hizo recordar aquél incidente cuando Mike Tyson le mordió parte de la oreja a Evander Holyfield, evento que pude observar en vivo allá en los lejanos noventas en esa famosa pelea de box. En ese momento pensé “bueno, ¿qué otra cosa se puede esperar de un delincuente como Tyson?”, preso incluso por violación. Obviamente, un pensamiento similar me vino a la cabeza cuando observé al uruguayo haciendo su chistecito en pleno evento mundial.

Sin saber mucho de este imbécil, puedo entender que ha de haber tenido un pasado difícil, y que sus padres probablemente lo enseñaron a ser la persona que es en base al ejemplo, sendas mordidas le ha de haber propinado su padre a su madre y seguramente a él mismo. Luego lo escuché declarando al finalizar el encuentro que “él no había mordido a nadie, fueron circunstancias de juego”, ¡¿en serio?! además de caníbal y violento, un mentiroso de mierda. Vaya ejemplo que le está dando a los miles de niños uruguayos y de otras latitudes que lo miran. Ahora sé, por la prensa, que no es la primera vez que hace esto, ya mordió cuando jugaba en Holanda y el año pasado en Inglaterra. Sanciones previas aparte ¿ninguna autoridad piensa hacerle algo a este animal y con ello prevenir conductas violentas dentro y fuera del campo de juego? Dado que es reincidente, y sobretodo debido al lugar dónde cometió este acto yo no me opondría a sanciones como las que toma la Unión Ciclista Internacional en los casos de dopaje: dos años al “angelito” fuera de las canchas y sin goce de sueldo. Por otro lado, si el organismo gobernante del fútbol mundial no toma cartas en el asunto, entonces me llegaría la confirmación de que este deporte es una verdadera vergüenza.

Y estimado lector (fanático de Suárez quiero creer), antes de que se empiece a encabronarse por estas líneas, lea el Disclaimer del sitio.

[Actualización 26/06/14]: Me entero por un usuario de Twitter, que Luis Suárez ha sido suspendido por nueve juegos con su selección, con lo que se pierde lo que le hubiera restado de mundial, además de 4 meses alejado de toda actividad sancionada por la FIFA. ¡Aplausos!, aunque ligera (dados sus antecedentes) me parece una justa sanción.

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