Adiós Cerati

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La música es algo imprescindible para mí. Recientemente comentaba que sólo hay tres circunstancias dónde no puedo escuchar música descaradamente y a todo volumen: cuando ruedo bicicleta, cuando voy manejando un automóvil y la tercera la omito porque hay gente de buenas costumbres que suele leer este sitio. Creo que cada momento de mi vida debe estar aderezado por las notas musicales de aquellos que considero mis favoritos y también a veces de mis no tan favoritos. Gustavo Cerati es particularmente mi cantante favorito en español, y cómo no, Soda Stereo es mi banda favorita también en español. Con anterioridad he escrito un par de entradas sobre Soda y sobre Cerati (aquí y aquí) dónde describo esa relación tan cercana con estos personajes musicales por muchas razones.

Hoy, estando en la sala de la casa de mi madre, me he enterado por la televisión que Cerati ha fallecido tras estar luchando para salir del coma en el que estuvo desde el mes de mayo de 2010. A pesar de que nunca lo tuve frente a frente, no pude contener una inconmensurable tristeza por su partida. Y es que quizá nunca haya intercambiado un comentario con él, pero sus letras y composiciones han retumbado en mi cerebro desde hace tanto tiempo que me resulta imposible abstraerme de esta tan triste situación.

Como ya lo comenté en una entrada previa, mi primer contacto con Cerati y Soda fue en 1995 cuando estrenaron “Ella usó mi cabeza como un revólver”, sencillo contenido en el álbum “Sueño Stereo” de ese mismo año. Para entonces odiaba, literalmente odiaba a la música en español. Ninguna banda o cantante lograba despertar en mí lo que musicalmente hacían Van Halen, Pantera, Metallica, Phil Collins, Yes o Pink Floyd. Sin embargo Cerati cambió todo. A las pocas semanas de haber escuchado esa canción ya había conseguido los discos compactos de los álbumes previos y el actual. “Soda Stereo”, “Nada Personal”, “Signos”, “Doble Vida”, “Canción Animal”, “Dynamo” y “Sueño Stereo” llegaron a mi colección de discos para quedarse por siempre.

Era yo sumamente joven en 1995, algunos dirían que apenas era un niño, así que no sé que fue lo que me atrajo con exactitud de Soda. Pero si recuerdo haber pasado horas en mi habitación escuchando disco a disco durante todo ese año para quedar ansioso de su siguiente producción inédita, situación que jamás llegaría. En 1996 lo que sí llegaría sería una grabación en directo bajo el sello de MTV y sus famosos, ahora infames, Unplugged. Ese evento no hizo más que engancharme aún más de esta banda, tan sólo para despedirlos un año después, cuando en 1997 anunciaban su separación. Cerati lo explicaba de la siguiente manera en un diario argentino:

Estas líneas surgen de lo que he percibido estos días en la calle, en los fans que se me acercan, en la gente que me rodea, y en mi propia experiencia personal. Comparto la tristeza que genera en muchos la noticia de nuestra separación. Yo mismo estoy sumergido en ese estado porque pocas cosas han sido tan importantes en mi vida como Soda Stereo. Cualquiera sabe que es imposible llevar una banda sin cierto nivel de conflicto. Es un frágil equilibrio en la pugna de ideas que muy pocos consiguen mantener por quince años, como nosotros orgullosamente hicimos. Pero, últimamente, diferentes desentendimientos personales y musicales comenzaron a comprometer ese equilibrio. Ahí mismo se generan excusas para no enfrentarnos, excusas finalmente para un futuro grupal en que ya no creíamos como lo hacíamos en el pasado. Cortar por lo sano es, valga la redundancia, hacer valer nuestra salud mental por sobre todo y también el respeto hacia todos nuestros fans que nos siguieron por tanto tiempo. Un fuerte abrazo.

Una de las ideas finales se me quedó muy grabada en mi cerebro: “Cortar por lo sano es, valga la redundancia, hacer valer nuestra salud mental por sobre todo y también el respeto”, y es algo que he aplicado afortunadamente en muchas cosas de mi vida personal, aunque en otras no necesariamente. En el fondo, regresando a Soda, todos sabíamos que algún día se volverían a reunir.

En ese intermedio conocí a Cerati, el solista. Al principio “Bocanada” de 1999 me pareció algo muy anti-natural, no era Soda. Pero de eso precisamente se trataba. Para ese entonces era yo ya un adolescente en plenitud, con todos los altibajos de la edad y algunas de las canciones de ese disco me pegaron muy fuerte. De ahí en lo posterior Cerati se convertiría en una constante en mis gustos musicales. Hasta que en 2007, diez años después de haberse separado, llegaría el tan ansiado regreso con un disco de éxitos y su gira mundial llamada “Me verás volver”.

Esto que voy a relatar a continuación es inédito, sólo lo sabemos dos personas, los dos que fuimos cómplices de esto, y juré que nadie nunca lo sabría, pero ante la tristeza provocada por la partida de Cerati no me viene mal contarlo por aquí, al final de cuentas, sólo usted estimado lector y yo lo leeremos.

Era el 16 de noviembre de 2007, “viernes de quincena” dirían los de a pie. La noche anterior había sido informado en mi trabajo que tenía que ir a la Ciudad de México a ver una situación en particular, me acompañaría en el viaje una persona que también trabajaba en la misma empresa pero en la ciudad de Puebla, del cual omitiré el nombre por obvias razones. A las 6 de la mañana salía rumbo a Puebla en autobús, llegaría a la capital del estado para encontrarme con esta persona y viajar hacia Polanco en el Distrito Federal.

Tras casi dos horas estaba en el estacionamiento de la central de autobuses esperando a esta persona. A los pocos minutos llegaría en su flamante e impoluto Peugeot negro, tras un par de horas más estábamos entrando al Valle de México. Durante toda la mañana tuvimos reuniones y revisiones técnicas. Ya pasadas las 4 de la tarde y en medio del tráfico más intenso del que tuviera memoria escuchábamos por la radio “hoy Soda Stereo ofrece el segundo y último de sus conciertos en el Foro Sol de esta ciudad, recompensando así los 10 años de ausencia a sus fanáticos”. En ese momento circulábamos en una avenida cercana al Autodromo Hermanos Rodríguez, mismo que en su interior alberga al Foro Sol. “¿Conoces el lugar?” me preguntaba mi acompañante mientras manejaba. “Hace 10 años fui a ver a U2, está grande el lugar, está como a 10 minutos de aquí”, respondí. La idea surgió inmediatamente en nuestra cabeza: pararnos por el lugar para ver qué tal andaba la reventa.

En mi interior yo sólo buscaba una playera o un póster de Soda. Mi compañero en realidad quería entrar al concierto. A los pocos minutos de haber arribado a pie al lugar, un personaje se nos acercó y nos mostró cuatro boletos en color naranja y amarillo con letras azules por todos lados: “Telcel presenta: Soda Stereo. Foro Sol. Viernes 16 de noviembre de 2007. 21:00”. Nuestros ojos brillaron inmediatamente máxime al ver el precio impreso. Se trataba de un boleto de General B, no muy buen lugar pero por $600 sonaba a un buen trato. Aunque luego volvimos a la realidad cuando recordamos que era revendedor, el muy hijo de puta pedía $2000 por cada boleto. “Lo vale –mai-, estos weyes no regresan jamás a México”.

Y ahí estábamos, ante la oportunidad de nuestra vida de ver y escuchar a Soda en vivo y a todo color. Mi compañero de aventura ya me había relatado que conocía a Soda desde los ochentas y que había crecido con ellos como banda sonora, me llevaba unos 10 años de edad. “¿Sabes que Cerati tuvo que drogarse por varios días frenéticamente para poder escribir en poco tiempo todo el disco de -Canción Animal?” me platicaba, y no, no lo sabía, aunque ese preciso disco siempre lo he considerado uno de mis favoritos. Cerati era alguien intenso.

No describiré con total detalle lo que ocurrirían las horas posteriores, más que nada para no desviarme de esta entrada, algún día con más calma contaré el resto de la historia. Sólo diré algo, a las 9 de la noche teníamos una importante reunión en una bodega del sur de la ciudad. Nunca llegamos, a mi compañero le costó su trabajo y la imposibilidad de terminar de pagar su fastuoso auto. Yo por mi parte quedé en números rojos en mi cuenta bancaria y gracias a que fue la cabeza de mi compañero la que rodó, pude conservar la mía. ¿Qué si valió la pena? por supuesto.

En fin, Soda Stereo y particularmente Cerati han sido la banda sonora de mi vida en muchos momentos. “Fuerza Natural”, el último disco de Gustavo llegaría en 2009 y coincidiría con una etapa de bonanza en mi vida, pero así mismo de cierta inestabilidad. Nuevamente Cerati sería la banda sonora de mi vida:

Puedo equivocarme 
tengo todo por delante 
Nunca me sentí tan bien

O bien:

Tal vez parece que me pierdo en el camino, 
pero me guía la intuición. 
Nada me importa más que hacer el recorrido, 
más que saber adonde voy. 

No trates de persuadirme, 
voy a seguir en esto. 
Sé, nunca falla, 
hoy, el viento sopla a mi favor, 
voy a seguir haciéndolo.

¿Qué más puedo agregar? Más que una banda sonora, en ese ya lejano 2009 Cerati componía mi himno de vida.

Y de ahí saltamos estrepitosamente al 15 de mayo de 2010. Estaba yo sentado en la sala de mi casa con un par de amigos de toda la vida y los clásicos huele-mole que se cuelan en reuniones fraternas. Comíamos carne asada y bebíamos cerveza para celebrar “el día del Maestro”, cuatro de los que ahí estábamos ejercíamos en ese momento dicha profesión y claro, el disco “Confort y Música Para Volar” fue parte del playlist. Fue en la noche cuando me enteré del accidente cerebrovascular de Cerati. Ahí mismo caí en cuenta de que Gustavo Cerati tenía la misma edad de mi padre, y un estilo de vida bastante acelerado como el que yo mismo llevaba por aquellos ayeres.

Hoy todo ha terminado para él y para su familia. Pero por otro lado nos quedamos con sus obras musicales que siempre nos acompañaran, a mí en lo particular, en muchos momentos importantes de mi vida. Cierro esta entrada recordando esa canción titulada “Adiós”, adiós Cerati:

Poder decir adiós
es crecer

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