Los (elevados) precios de los componentes para bicicletas

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Mi historia con las bicicletas es muy parecida a la de cualquiera de ustedes que leen esta entrada: aprendí a andar en ellas cuando tenía 4 años, mi padre me compró una BMX que mantuve hasta mis 8 años, en ese momento me la reemplazó por una MTB de gama baja y así hasta mi adolescencia cuando me hice de una MTB más propia, aunque nada del otro mundo. En mi caso, cuando entré a la universidad vendí la bicicleta y me mantuve alejado por los próximos 8 años: primero necesitaba el dinero, luego no tenía espacio, luego no tuve dinero, luego tuve dinero pero no tiempo, hasta que en 2008 fui a una tienda local y me compré algo sencillo, por aquello de ¿y qué tal que no me gusta de nuevo y la abandono? A las pocas semanas ya andaba buscando algo mejor sólo para darme cuenta de los precios de infarto que tienen las bicicletas actuales incluso en su gama baja.

En aquel lejano 2008 intenté hacerme de una Specialized P1 All Mountain pues parecía el modelo que más se acomodaba a mis pretensiones. Tras una breve búsqueda me topé con un precio cercano a los $12,000 MXN (unos $900 USD al cambio actual) e inmediatamente me vino a la mente el clásico ¿pues qué hace para costar eso? Si bien sabía de bicicletas, había pasado casi una década completamente alejado de ellas y no tenía una referencia clara del rango de precios actuales. Mi sorpresa fue mayúscula al darme cuenta que la P1 no era más que un modelo de entrada a la gama MTB de Specialized. Había otros modelos del triple o cuádruple del precio y apenas eran consideradas “gama media”, ya se imaginarán lo que pensé al saber que una bicicleta de gama alta de Specialized rondaba los $80,000 a $100,000 MXN, técnicamente lo de un auto seminuevo.

Un par de años después, y ya completamente en el mundo de las bicicletas apareció el modelo Specialized S-Works Venge McLaren. El fabricante norteamericano aseguraba haber trabajado en estrecha colaboración con el equipo de Fórmula 1 (McLaren) en su centro tecnológico de Woking en Inglaterra para crear el modelo más aerodinámico, rígido y a la vez ligero del mundo. Según ellos, todo lo aprendido en materiales como la fibra de carbono en los últimos 30 años por parte de un brillante equipo de F1 se unía a la alta capacidad de diseño y manufactura de componentes de la marca de bicicletas. Esto no es nada nuevo, en los ochentas y noventas Ferrari (con Colnago) y Lotus ya habían hecho algo similar, incluso Catherham mantiene un modelo actualmente. Pero lo que si era novedoso, e infame, era el precio, cerca de $250,000 MXN para hacerse de una de estas, por supuesto, ediciones limitadas.

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Y entonces uno inmediatamente se pregunta: ¿en serio, $20,000 USD por una bicicleta? ¿los vale? Ambas respuestas son sí. Ese es el precio que había que pagar para conseguirse una de ellas (hoy Specialized pide $25,000 USD por la Tarmac McLaren del 2015) y probablemente sí los vale. Pero entonces uno se vuelve a cuestionar ¿dónde va a parar una cantidad tan obscena de dinero? ¡vamos!, con ese mismo dinero se paga una carrera universitaria en alguna de las mejores instituciones privadas de México o te compras un auto familiar equipado o incluso hasta un departamento pequeño. La respuesta es simple, gran parte de ese dinero va a la investigación y desarrollo (R&D por sus siglas en inglés). Generar tecnología de alto nivel nunca es algo barato, ni siquiera en las bicicletas. La manufactura también consume un porcentaje significativo, puesto que los materiales son exóticos, la fibra de carbón de alto módulo es sumamente costosa, por eso se usa en autos de F1 y en transbordadores espaciales.

Pero es obvio que otra gran cantidad de dinero va a parar a la mercadotecnia. Ese logo pequeñito en el tubo superior de la Venge que dice McLaren no es gratis, hay que pagar y bien por el. Además hay que pagarle a los atletas élite por usarlas en los eventos a nivel mundial, amén del costo de operación de los equipos. No vayamos más lejos, Specialized provee a tres equipos del World Tour: OPQS, Tinkoff – Saxo y Astana; sin contar los equipo profesionales que mantiene en MTB: uno en XC y otro en Downhill; y claro, no olvidemos la lista interminable de atletas patrocinados por la marca californiana: Javier Gómez Noya, Alberto Contador, Aaron Gwin, Jaroslav Kulhavy, Mitch Ropelato, Crisanto Grajales (en México) y la lista resulta, como lo dije, interminable. Pero esto mismo lo hacen muchos fabricantes como Trek, Cannondale, Santa Cruz, … no terminaríamos, bueno hasta Alubike en menor (mucha menor) medida aquí en México. Y esto ya no resulta tan lógico, pagar un precio exhorbitante por una bicicleta sólo porque la usa un personaje relevante al que le pagan por usarla … no hay mucha coherencia en ello. Decir “uso la misma bicicleta que Tom Boonen y pago por ella cifras infames aunque no le de el mismo uso que el señor de las Clásicas le da”, suena estúpido.

Pero claro, además del status que le imprime inmediatamente al que compra una de estas obras de arte debe haber algo más. ¡Claro! sino sería un robo a mano armada. Pues bueno, al pagar esas cantidades obscenas, no sólo por bicicletas completas, sino por componentes como llantas, ruedas, postes, asientos, cascos, gafas y toda la parafernalia, uno debe recibir algo más. Y en efecto, todas esas bicicletas y componentes que harían ir a la bancarrota a una familia normal, están hechos para lucir genial, trabajar excepcional y durar por años; incluso los fabricantes dicen que hasta nos van a ayudar a mejorar radicalmente nuestros tiempos, a ser mejores ciclistas. Bueno me conformo con que se vean bien, funcionen bien y duren mucho, porque entonces si dividimos el precio que pagamos por las horas de diversión que nos dan, entonces ya suena mucho más amena la situación. Pero ¿y si no? Les platico una historia de terror, auténticamente.

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Pinkbike es un portal de internet referencia en el mundo del MTB, he pasado más tiempo viendo PB que con mis padres en los últimos años, y sí, me da mucha vergüenza decirlo, pero ¿que le vamos a hacer? Además de noticias, reportes de carreras, eventos y reportajes, de vez en cuando la gente de PB se dedica a realizar análisis exhaustivos a los modelos más representativos generalmente de All-Mountain, Enduro, Downhill y hasta XC. Hace unos meses pusieron a prueba a la Santa Cruz Nomad, el arma de la otra marca californiana para el A-M y el Enduro. La bici evaluada es el tope de gama y tiene las siguientes características:

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¿$132,487 MXN? suena bien. Tijera y suspensión RockShox, cuadro de carbón, poste retráctil de asiento, grupo SRAM X11 de 11 pasos, postería Race Face, ruedas ENVE de carbón; es un buen trato, si la vas a usar con propiedad. Esta obra de arte merece estar todo el tiempo sucia y llena de lodo, pide a gritos que la lleves a la montaña cinco días por semana y que la mantengas allá 6 horas al día. Esta bici merece ser llevada por más de 1000 metros de ascenso para luego bajar a toda velocidad en los senderos más técnicos y rocosos que encontremos … pero y ¿si se rompe?

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Ahí nomás señores, la fastuosa ENVE M70 directo a la basura. Este modelo, en el set completo vale la friolera de $43,698 MXN ($3,298 USD) y ¡se rompió! “Así ha de haber estado el putazo” dirían los del barrio, pues no necesariamente. Dicen la gente de Pinkbike que: “After hitting a small stepdown and landing into a rooty section of trail, the rim’s sidewall cracked the whole way through with a loud ‘snap’ and a belch of Stan’s fluid. The landing itself wasn’t the smoothest, but it also wasn’t hard enough that we would have even expected a flat tire, let alone a cracked rim”. Pues en palabras claras y en el idioma de Cervantes, los de PB señalan haber saltado una altura no considerable y caer sobre una rama, situación que a pesar de ser una buena caída ni siquiera hubiera sido causante de una ponchadura según sus expectativas en ruedas comunes. Pero el rin se rompió dejando salir todo el líquido sellador. Triste situación.

La gente de PB contactó a ENVE, si yo hubiera pagado $43,000 por esos rines y uno se me hubiera roto no los contacto, les mando ántrax por correo. Y los de ENVE dijeron que: “using an internal nipple produces a more consistent build, and a stronger structure. This process yields a superior build quality and virtually eliminates the need to true the wheel assuming the builder does a thorough and quality build.” Y ¿entonces? pues que el problema no fue el aro de carbón (que vale $999 USD por si mismo), el problema fue el conjunto de rayos DT Swiss utilizados en ese particular caso y su colocación, el viejo truco de culpar a otros. De cualquier forma el problema sigue siendo de ENVE, porque ellos mismos son los que comercializan ese particular modelo en esa precisa configuración. Y claro, en todo caso Santa Cruz también tiene cierta culpa.

Y entonces, pagar esa cifra por algo que se va a romper no es tan buena idea. Algunos dirán: “no hay problema, ENVE tiene garantía y te lo reemplazará“, bueno, quizá en E.U.A. sí, pero aquí en México no creo que eso ocurra; el tema de las garantías en equipos especializados es un asunto complejo en este país. He escuchado de buenas experiencias, como la de SRAM con su grupo hidráulico Red para ruta, y otros casos de miedo donde los distribuidores autorizados ni siquiera aceptan un recall generado por la marca, así que yo tendría mis dudas al respecto.

¿Fue un caso aislado? puede ser, digamos que los de Pinkbike son rudos a la hora de bajar, el problema es que es algo que ya ha ocurrido con ENVE incluso en ruedas más resistentes como las de Downhill, sólo falta echarle un ojo al siguiente video dónde Josh “Ratboy” Bryceland (rider profesional de Santa Cruz) rompe el modelo prototipo (de 2013) de lo que eventualmente sería el M90:

En fin, aquí me detengo. No tengo nada en contra de ENVE, de hecho se me hace una marca genial, además de sus rines, hacen potencias, manubrios, postes de asiento y horquillas rígidas (de ruta y MTB) realmente espectaculares que si pudiera compraría sin dudarlo. En general esta es una crítica a la industria, y no sólo del aftermarket de bicicletas, sino en general a las grandes corporaciones que hacen lo que se necesita para vender un producto, a un precio exhorbitante y que después terminan por defraudarnos como consumidores, Apple es otro gran ejemplo de esto.

Culmino esta entrada con una anécdota graciosa. Hace un par de meses reemplacé el wheelset (juego de ruedas: aros, rayos, mazas y bloqueos) de mi MTB de 26″, los que usaba estaban realmente maltratados después de dos años y medio muy duros. Anduve buscando opciones por tres meses, encontré unos Alexrims (proveedor de Merida, Specialized y otras marcas) pero el precio no me agradó del todo ($1,500 MXN = $113 USD). Luego por casualidad mientras un amigo se compraba una bicicleta de ruta vi un juego en $450 MXN ($34 USD) y entonces esos si me agradaron. La oferta era buena, por ese precio me llevaba un par de rines de doble pared aerodinámicos (25 mm de alto) de aluminio con rayos de acero y mazas selladas también de aluminio, además venían con bloqueos rápidos de aluminio. La combinación de colores también me gustó: negro para aros y rayos, mientras que las masas y bloqueos eran aluminio pulido. El peso era también destacable, poco más de 2 kg por el par aproximadamente.

Tuve mis dudas por ese precio, dije “algo debe venir mal”, no traía la protección interna para los rayos y no estaba seguro de que estuvieran bien armados, los rayos se sentían algo flojos. El de la tienda me aseguró que las ruedas ya estaban niveladas y me decidí a comprar el juego. La marca no es reconocida, de hecho es un modelo de esos que les llaman OEM, un modelo genérico producido en China seguramente y armado en el país, pero de muy buena calidad y a un precio de ganga.

Les monté mis neumáticos Specialized Hardrock’r de 26 x 1.9 con un poco de complicación, necesité cámaras más delgadas y con válvula especial para aro aerodinámico pero nada más. Desde entonces las usé por un par de semanas sin mayores complicaciones, luego me decidía llevarlas a la montaña. En un descenso a más de 40 km/h me topé de frente con un camión que usaba el sendero para ir a una cantera a recoger piedra, intenté frenar pero sabía que no iba a librar el impacto, así que me salí del sendero para saltar una sanja, caer un metro hacia abajo directo a rocas y maleza. Mi rueda trasera se desniveló por el impacto y se rayó ligeramente. Maldije algunos segundos, me subí a la bicicleta sólo para ir con mi mecánico de confianza. Después de 30 minutos y tras pagarle $60 MXN ($4.5 USD) estaba de vuelta en el camino con unas ruedas en perfecto estado.

A veces no hay que pagar miles de dólares para disfrutar de lo que más nos gusta. Con las ENVE no creo que hubiera podido llegar a casa siquiera.

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