Asesinar vía internet

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En aquellos años como CTO (en cierta empresa de la cual escribo un libro que será muy revelador) una de mis principales tareas diarias tenía que ver con la automatización y la domótica. Un buen día mientras programaba un brazo robótico con varios Newtons de fuerza alguien me preguntó “¿qué garantiza que este robot no se le meta el diablo y le quiebre el cráneo a algún operario?” mi respuesta fue simple: la correcta programación del mismo, pero inmediatamente me replicaron “¿y que garantiza que alguien no lo reprogramará para que tenga un mal funcionamiento y cause problemas en esta línea de producción?”. Interesante cuestionamiento. No lo había pensando (llevaba alrededor de 5 años metido en automatización para ese entonces) pero desde ese día todos mis programas que elaboraba o supervisaba quedaban encriptados para no poder se modificados sin autorización.

La situación de quebrarle el cráneo a alguien era realmente imposible, pero indudablemente el sistema quedaba desprotegido y eventualmente podría sufrir algún tipo de sabotaje industrial, algo realmente común en tiempos modernos. Ni en la Universidad, mucho menos en la Maestría nos habían hablado de ello, sin embargo allá afuera hay gente que está inconforme con nuestra labor profesional y los que nos dedicamos a la automatización industrial estamos realmente vulnerables incluso al plagio. De esa simple plática con alguien que no tenía relación alguna al ambiente profesional vino una nueva forma de ver las cosas. Y precisamente ahora me surge la misma duda sobre la integridad de los procesos modernos en dispositivos “inteligentes”.

Según Interpol: “Las vulnerabilidades y los fallos de seguridad de ciertos dispositivos inteligentes conectados propiciarán un accidente provocado por otra persona. El 80% de los objetos inteligentes del hogar no hacen ninguna comprobación de seguridad con contraseñas de confianza, el 70% además usan servicios en red sin cifrado.“, en palabras claras: son altamente vulnerables a ataques cibernéticos, y esos llamados accidentes podrían pasar a ser otra cosa muy distinta en los próximos años. La misma Interpol señala que dadas sus predicciones y análisis de información, una persona perderá la vida en los próximos meses inevitablemente a causa de algunos de estos fallos de seguridad.

Esto no es nuevo, ya ha pasado con anterioridad en líneas de producción automotrices en muchas partes del mundo, pero ¿deliberadamente causarle un daño a una persona usando la conexión a internet de algún dispositivo? créame, no estamos muy lejos de ello. Tengo un contrato de confidencialidad vigente, pero sobre todo, tengo ética en mi labor profesional, sólo por estas dos razones no cuento públicamente un evento que me sucedió el 17 de junio de 2010, tan sólo diré algo, allá afuera hay gente tan enferma que es capaz de eso y más.

Finalmente, esto me trae a la memoria aquella escena de la serie de TV “Homeland” dónde una persona es asesinada al verse hackeado su marcapasos a distancia, si no la han visto, se las recomiendo:

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