Invisibles

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En primer lugar quiero aclarar algo: esta entrada no es una queja ni una crítica a las autoridades, para mí, en lo personal, el Gobierno (en cualquier nivel) es una bonita postal que a todos nos gusta creer que existe; y los gobernantes, funcionarios y burócratas … bueno de ellos mejor no escribo nada, ni siquiera merecen la pena. Esto es sólo verborragia en su estado más puro, y un simple acto de reflexión sobre la vida que nos tocó vivir.

Cuando vuelvo a casa en auto, ya tarde por las noches, me topo regularmente con dos indigentes, que es obvio que padecen de sus facultades mentales. Uno se separa del otro por escasos metros, una cuadra como máximo. De hecho son muy parecidos. Incluso llegué a pensar por mucho tiempo que se trataba de la misma persona, ahora caigo en cuenta de que son dos diferentes. Deben llevar en esa zona todo el presente año, unos diez meses.

Los veo, a veces uno de ellos se sienta justo en medio de la calle con una enorme bolsa que lleva botellas plásticas en su interior y obviamente obstruye el flujo vehicular, el otro está en una intersección merodeando con actitud algo inquieta. Pese a toparmelos uno o dos días a la semana en todo este tiempo, aplico la misma actitud mecánica: evito atropellarlo a uno, y cierro mi ventanilla con el otro. Y listo, los veo pero no los observo, para mi mecanizada forma de vida cotidiana tienen el mismo valor que la acera o el semáforo del final de la calle. Avanzo por unos metros más y se esfuman definitivamente de mi conciencia. Redacto esto con mucha vergüenza por la clase de ser humano en que me he convertido, debo de confesar.

Pero ¿qué podría yo hacer por ellos? Nada, literal. Yo no puedo andar ayudando a todo el que lo necesite como si fuera la Madre Teresa de Calcuta. Velo por mi familia, mis amigos y por mí, vaya egoísmo; pero para eso me alcanza la vida. Hoy he reflexionado por algunos minutos mientras los veía. ¿Qué tuvo que haber pasado para que terminaran así? o peor aún ¿cómo será estar en una situación así? Nunca lo había pensado en los treinta años que llevo en este planeta. Para mí, como para muchos, estas personas son invisibles. Que triste situación.

A uno de esos dos indigentes un día de estos lo podrían atropellar, o el otro de ellos podría hacerle daño a algunos de los muchos niños que juegan cerca de él. Y entonces si habrá gente que los va a observar, pero ¿hace falta llegar a esas terribles situaciones?

Allá afuera hay gente que sí debería ver por ellos y por nosotros, dije que no los iba a mencionar pero usted y yo sabemos quienes son. Y no hacen nada. Me duele ver a esa gente dando discursos en la TV sobre lo mucho que hacen por mejorar la seguridad y bienestar de los ciudadanos para sólo llenarse los bolsillos por tres años que dura su puesto. A estas personas les importa tanto la vida humana que les es más fácil volver invisibles a los personajes que tienen cerca en lugar de ponerse a trabajar de verdad y hacer algo por lo que todos los demás les pagamos, y bastante bien. Vaya vida que nos tocó vivir.

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