Mi discurso del 2011

Speech

Era el día 13 de diciembre de 2011, si la memoria no me juega una mala pasada fue un martes. Ese día salí de mi trabajo como Jefe de Operaciones Técnicas a eso de las 2 pm, fui a casa a comer y descansar un rato. Ya no tenía que regresar a la oficina, en esa época en particular las cosas todavía ocurrían y los negros nubarrones estaban distantes. Sin embargo tenía que ir a dar una clase a una escuela que entrena a profesionales – técnicos dónde he colaborado desde hace casi una década. Normalmente se me asignan cátedras relacionadas a automatización industrial, electrónica, domótica y mantenimiento industrial, pues es a lo que me he dedicado desde hace 15 años y tengo suficiente experiencia para aportarle algo a los jóvenes en formación.

Para que la tarde fuera más amena decidí tomar mi recién estrenada bicicleta de ruta e ir a casa de mi madre a saludarla, además de dejar ahí mi bicicleta para entonces ir a dar clases. Cuando llego al centro educativo mi jefe, de ese entonces, me llama y me pide que prepare un discurso sobre una asignatura que impartí ese semestre, algo equivalente a Formación Profesional. Pero eso no quedaba ahí, después de redactarlo tendría que dirigirme a un grupo de no menos de quinientas personas que se acomodaban en la plaza cívica desde hacía unos minutos. Debo de confesar que mi primer inconveniente fue el modo en el que iba vestido: zapatos formales, pantalones vaqueros y una playera color negro.

Corrí rápidamente a casa de mi madre para que me prestara un saco de mi padre, me lo puse encima de la playera, me fajé bien los pantalones, hablando literalmente, y regresé a preparar mis palabras. Ahora que estaba, medianamente, listo para la ocasión vino el segundo y más grande inconveniente: ¿de qué iba a hablar? Las palabras irían dirigidas a un grupo de adolescentes y sus padres, y la idea era hacer énfasis en lo importante que resulta planear a futuro en el ámbito personal y claro, en el profesional. Siempre es difícil hablarle a jóvenes, porque a muchos de ellos no les interesa demasiado escuchar a un adulto. Pero hice mi mejor esfuerzo.

Al final recordé el discurso que dio Steve Jobs a un grupo de estudiantes de Stanford, y decidí tocar el escabroso tema de la muerte. De cierto modo porque hacía algunos meses yo había experimentado la partida de un familiar muy querido y ese simple hecho me hizo revalorar muchas cosas de mi vida personal y por supuesto, profesional. Siendo sincero, cuando toqué el tema de la muerte varios de los presentes cambiaron rápidamente su expresión, la atención que me prestaban pasó a asombro y luego incredulidad. ¿Por qué hablar de la muerte a un grupo de personas que resplandecen de vida? Pues porque muchas veces la muerte puede ser el agente de cambio en nuestras vidas.

Pensar que no somos eternos, y caer en cuenta de que nuestro tiempo de vida es realmente limitado es quizá la mejor manera de hacer que todos nuestros días tengan verdaderamente sentido. Mientras daba el discurso me vino a la mente la canción de Pink Floyd titulada “Time”, que habla precisamente de lo subjetivo que es el tiempo en la vida del ser humano. No creo ser un buen redactor de discursos, espero defenderme al ejecutarlos, pero de cualquier manera al final de mi intervención todos aplaudieron y algunas personas me felicitaron, estoy seguro de que por lo menos a una persona la hizo revalorar la forma en la que veía a la vida.

Esta tarde buscando un documento de esa época me he topado con el discurso, de ahí esta entrada. Copio y pego íntegro el documento, ojalá tengan tiempo y le den una leída para que reflexionen un poco sobre los días que nos tocan vivir:

“Buenas tardes, es un verdadero honor para mí estar aquí frente a ustedes para dirigirles algunas palabras sobre el Proyecto Personal y Profesional de los estudiantes de primer semestre de este colegio.

El filósofo romano Lucio Séneca decía: ‘Cuando no sabemos a qué puerto nos dirigimos, todos los vientos son desfavorables’, bajo esta premisa fundamental, el colegio, incorporó para su Modelo Académico más reciente un módulo en primer semestre denominado Proyección Personal y Profesional, y dentro de este mismo módulo el desarrollo de un Proyecto de Vida y Carrera por parte de cada uno de los alumnos.

En la última parte del módulo, denominada Determina su plan de vida y carrera, el estudiante toma decisiones, define metas a corto, mediano y largo plazo para elaborar con autonomía su proyecto personal de vida y de carrera.

Todo esto nos lleva al presente lugar y en el presente momento, dónde los estudiantes les mostrarán, a ustedes padres de familia, su Proyecto de Vida y Carrera. Este proyecto consiste básicamente en una serie de metas a lograr y sus estrategias que deberán ser implementadas, así mismo es un compilatorio de la filosofía personal de cada estudiante, su misión, su visión y sus valores como persona.

Planear su vida y proyectar su carrera, es algo más allá que simplemente soñar despierto, implica tener varios objetivos a realizar junto con las acciones requeridas para concluirse exitosamente. Va de lo más simple a lo complejo, dependiendo el medio a dónde habrá de aplicarse. Finalmente se desarrolla la capacidad de distinguir que la anticipación, la organización y la planificación son temas transversales a desarrollar en la elaboración del plan ya que son pilares de su crecimiento personal.

Planear, para poder tener éxito en la vida y ser mexicanos ejemplares. Sin embargo nada es seguro, sólo la muerte.

Eso me lleva a pensar lo siguiente: nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo, no quiere morir para llegar allá. La muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así debe ser porque es muy probable que la Muerte sea la mejor invención de la Vida misma. Es el agente de cambio de la Vida. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, ustedes son lo nuevo, pero algún día, no muy lejano, gradualmente ustedes serán viejos y serán eliminados. Lamento ser tan trágico, pero es muy cierto.

Por ello, estudiantes, los invito a reflexionar: su tiempo es limitado, no lo gasten viviendo la vida de otras personas. No se dejen atrapar por el dogma que implica vivir entre los resultados de los pensamientos y creencias de otros. No permitan que el ruido del pensamiento de otras personas ahogue su voz interior. Y lo más importante: tengan el coraje de seguir su corazón y su intuición. De algún modo estos ya saben lo que ustedes quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario.

Muchas gracias.”

Por supuesto que las palabras finales fueron mi pequeño homenaje a un Steve Jobs recién fallecido, pero en general el discurso se lo dediqué a una persona que me enseñó el verdadero valor de esta vida. Gracias abuelo, dónde quiera que te encuentres.

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