El concepto de “short-shifting”

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Recientemente publicaba en algunas redes sociales un pensamiento recurrente en una actividad profesional a la que me dedico:

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Y entonces vinieron los cuestionamientos, y justificados, sobre mi planteamiento; como por ejemplo ¿qué demonios es hacer “short-shifting”? o ¿estás metido en drogas o algo por el estilo? Para nada. “Short-shifting” es un término utilizado generalmente en eventos de deporte motor, particularmente carreras de automóviles en circuitos cerrados, que de algún modo puede utilizarse como una analogía a la vida misma, algo similar a mí infame y sobretodo criticado “brake-test”, sino lo ha leído lo exhorto a que lo haga haciendo clic en el enlace; una de dos: o sale con un buen aprendizaje o termina pensando que soy un hijo-de-la-chingada y así evitará toparse con gente como yo, o directamente evitar ser como yo.

En ciertas categorías, de élite principalmente como la Fórmula 1, el consumo de combustible (gasolina, carburante, …) resulta fundamental. Todos los autos tienen que cubrir el requisito de tener un tanque almacenador con las mismas proporciones de los demás, para que haya equilibrio en lo más posible. Y entonces, si un McLaren tiene como máximo 70 litros (por ejemplo), los Ferrari, Red Bull, Mercedes y demás autos deben tener exactamente la misma capacidad a su disposición.

Y esto ¿no se puede modificar? Claro, basta con recordar el penoso incidente de hace algunos años protagonizado por el equipo BAR Honda, dónde de manera deliberada y completamente fuera del reglamento, colocaron depósitos de combustible extras a lo largo del auto; obviamente al ser detectados por el organismo rector fueron sancionados ejemplarmente y lo poco que ganaron en pista lo perdieron en tribunales deportivos, además de la pésima imagen que proyectaron. No olvidemos que en la F1, todo son apariencias, como en la vida misma.

Y a todo esto ¿por qué resultaría importante tener un depósito más grande? Simple, los autos de F1 no pueden completar la distancia de carrera (cercana a los 300 km) con un solo tanque, se quedan cortos pues, y entonces tienen que entrar a los talleres (pits) a repostar combustible, una o varias veces durante una carrera.

¿Y eso en qué afecta? El proceso, como tal, en poco: desde que el mecánico introduce la válvula que suministra el líquido hasta que la retira apenas transcurren unos 4 o 5 segundos para con esto poder casi rellenar por completo el tanque. Esto no ocurre con los autos de calle, cargar 40 litros debe llevarnos alrededor de unos 4 o 5 minutos. Pero en los F1 como el combustible se inyecta a gran presión y sobre todo con un enorme caudal (litros por segundo), el tiempo se reduce a lo mínimo posible. Tecnología en su máximo esplendor.

Entonces ¿cuál es el problema?: el proceso de ir y salir de los fosos de abastecimiento. Si bien el trabajo de carga de gasolina resulta breve y útil (porque al mismo tiempo se pueden cambiar neumáticos y hasta modificar configuraciones), el camino que debe recorrer un auto para ir por combustible y regresar a pista es a veces largo (de 800 a 1200 metros en promedio) y sobre todo tortuoso, porque lo deben circular a velocidad restringida.

Este límite de velocidad en el carril de pits es para incrementar la seguridad y evitar accidentes, pero le significa a los autos de carreras varios problemas: perder tiempo frente a sus rivales, incluso posiciones en pista; pero también una merma en el rendimiento, porque un auto que se detiene, además de perder la inercia pierde temperatura en elementos vitales del auto y deberán transcurrir varios cientos de metros para retomar un comportamiento adecuado, se “enfrían” diciéndolo de manera coloquial, y todo esto es tiempo muy valioso que se pierde.

Pero según la lógica imperante, todos los autos deben detenerse a recargar combustible bajo la premisa de que todos usan el mismo tanque ¿o no? Cierto, y es ahí donde ahorrar la mayor cantidad de gasolina resulta fundamental. Imagine esto estimado lector, si un auto de Red Bull entrara dos veces a los pits perdería en promedio alrededor de 1 minuto en la pista con respecto a sus rivales, pero entonces si un Ferrari solo parase una vez estaría en teoría 30 segundos adelante del toro rojo. Y en una competición dónde un milisegundo define una carrera esto es trascendental.

Bueno, pues entonces muy simple ¡hagamos un motor que consuma la mitad del combustible que requiere el resto!, claro, pero esto no funciona así. Hay una regla fundamental en la relación potencia de un motor – consumo de combustible, ambos son directamente proporcionales, en otras palabras: si reducimos a la mitad el gasto de gasolina también estaremos haciendo casi lo mismo con la potencia, y entonces lo que se gane por no recargar se pierde en el frente a frente con los autos en pista.

Y después de esta larga, pero necesaria descripción, es cuando explicamos el concepto de “short-shifting”. Cuando un piloto quiere ahorrar algo de combustible, aunque sean unos cuantos mililitros, el equipo le recomienda hacer “cambios cortos de velocidad”, traducción literal del concepto. ¿Qué implica esto? Cambios a la caja de velocidades, ya sabe estimado lector, de primera a segunda, luego a tercera, a cuarta y así hasta la séptima con la que cuentan estos autos mezcla de arte y tecnología. Pero ¿a qué se refieren con hacerlos “cortos”?

Significa que entre cada velocidad que realicemos en sentido ascendente no dejemos que el motor se revolucione, es decir que utilicemos el menor tiempo posible entre segunda y tercera velocidad por ejemplo. Con esto logramos, como ya se mencionó, que el motor no se “acelere” en exceso y entonces eso sí ahorra combustible sin sacrificar demasiado el desempeño del motor.

Obviamente con esta técnica perderemos rendimiento, pero en definitiva mucho menos tiempo que entrar a pits para recargar combustible, y es obvio que la pericia del piloto resulta fundamental para lograr el correcto equilibrio entre velocidad del auto y consumo de combustible.

¡¿Y cómo demonios aplicamos esto a la vida?! Tal cual, como se realiza en las carreras de automóviles. En las múltiples actividades cotidianas que como seres humanos realizamos estamos sometidos a la misma relación de esfuerzo – rendimiento de un motor de combustión interna, con la enorme diferencia de que nosotros no somos mecanismos de metal. Es entonces cuando evitar forzar la “máquina” resulta fundamental. La clave para terminar la carrera de la vida es administrar nuestra energía.

Pero cuidado, no confunda esta situación con ser un pobre mediocre de mierda. La idea a la hora de hacer algo (de importancia en la vida) es realizarlo de la mejor manera posible, acelerador a fondo siguiendo con esto de las analogías. Pero entonces, cuando el trabajo está ya hecho, y el cansancio puede pasarnos factura, será momento de administrarnos para estar preparado para los retos futuros, hacerle un “short-shifting” a nuestras actividades.

Y así es esto, yo a partir de estos días comenzaré a regular mi desempeño, de tal manera que con lo que me resta de energía, pueda completar de manera satisfactoria esta actividad profesional que me han encomendado. Finalmente, lo invito a reflexionar esta situación, y si usted se encuentra en una condición dónde ahorrar energía o esfuerzo le puede ayudar a estar mejor en su entorno, entonces no dude, ¡hágalo! Si esto lo quiere aplicar al manejo de su auto, mejor déjeselo a los profesionales.

Y ya si quiere “llevársela campechana” actúe entonces como el buen Masiosare, usted elija:

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