Mi mala experiencia en Urban Bike de Puebla

 

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México es un país en desarrollo, por decirlo de una manera elegante, igual que los políticos lo hacen; se tienen carencias verdaderamente graves en más de la mitad de la población, y la pobreza extrema está presente en varias decenas de millones, la economía es pobre también por consecuencia. Allá afuera existen algunos negocios del giro comercial y de servicios que bien pueden ser excluidos de la categoría de “primera necesidad”, y ellos son los que más sufren con la eterna recesión económica en la que nuestro país está sumergido. Es algo preocupante porque la misma iniciativa privada sostiene que 7 de cada 10 empleos en el país provienen de este tipo de negocios pequeños. En este tenor es común escuchar comentarios o incluso ver que negocios que han hecho una enorme inversión para colocarse terminan cerrando al cabo de unos pocos meses, dejando desempleados a su personal y probablemente en bancarrota a su dueño. ¿Pero de quién es la culpa?

“Del Gobierno, claro está” … bueno, no necesariamente. Si bien nuestro “Gobierno” se empeña en hacer difícil la labor de sobrevivir como comerciante formal, a veces son los mismos trabajadores de los negocios quienes ponen en jaque la viabilidad de su fuente de empleo. Les platico una experiencia, desde el punto de vista un simple cliente, no desde el punto de vista de un Administrador ni mucho menos desde el de un Mercadólogo o experto en el tema, y ojalá le sirva a alguien para mejorar. Resulta que como ávido ciclista (en camino del retiro) a veces necesito elementos propios de una bicicleta y el mundillo que la rodea. Desde hace unos meses estaba buscando un manubrio para una bicicleta de montaña pero con algunas características especiales, entre ellas que tuviera un precio accesible. Los dos negocios que suelo visitar siempre me han proporcionado un servicio y atención extraordinarios pero en esta ocasión no han podido dar en el clavo al tratar de conseguirme este elemento.

El pasado fin de semana visité una tienda por primera vez, vi su página en Facebook y pude observar que tienen un buen surtido a precios realmente buenos además de que son distribuidores autorizados de la marca que estaba buscando. Me trasladé al lugar, caminé durante no menos de 20 calles debajo de un sol fulminante entre el ruido propio de una ciudad congestionada. Cansado, aturdido y sudoroso llegué por fin al lugar. En mi bolsillo había la suficiente cantidad de dinero para no sólo comprar el manubrio que buscaba sino un asiento y alguno que otro elemento, incluso buscaba un par de pedales de contacto con sus respectivos zapatos, una inversión que creo pocas personas podemos darnos el lujo de realizar en una sola exposición, pero yo había ahorrado por mucho tiempo y realmente necesitaba el equipo.

Entro a la tienda, dos tipos detrás del mostrador me observan como si me fuera a robar las bicicletas, quizá ese sea el problema de vestirme como Phillip Anselmo en sus épocas con Pantera. Nadie se acerca a mí, pasan los minutos y le digo al dependiente que estoy buscando un manubrio, éste de mala gana se levanta de su silla y con una cara propia de un basset hound avanza por la tienda sin dirigirme palabra para llegar al lugar dónde se encontraban estos elementos.

2015-05-14 18.11.05

La conversación siguió de la siguiente manera:

  • Vendedor: ¿Qué buscas exactamente?
  • Yo: [Esperaba que me mostraras todos los manubrios para ver qué tenías, pero ok, vamos] Quiero un manubrio recto de aluminio en color negro de por lo menos 70 cm de longitud, para potencia over y con poco retraso, de marca Vital o Pro.
  • Vendedor: Tengo esto
  • Yo: [¿Umm? manubrio de 60 cm, de doble altura color rojo]

En ese momento percibo un extraño olor proveniente de este tipo, no sé si era alcohol, marihuana o usted vaya a saber qué, pero con un poco más de atención a sus ojos (como los del basset de la foto pero en feo) noto que algo no va a bien. Entre unos 20 manubrios alcanzo a ver un par que se acercan a mis necesidades, le pido que me los muestre y uno de ellos es prácticamente lo que estoy buscando. Bueno, ya quedó esto. Siguiente punto:

  • Yo: Quiero un asiento para una bicicleta de ruta con una forma clásica
  • Vendedor: No, de esos no tenemos, sólo los normales

Por forma clásica me refería a uno similar al Selle San Marco Concor, no a lo que él se haya imaginado en su psicodélica mente, poca preparación al respecto, es como si yo trabajara vendiendo utensilios de cocina sin haberme parado en mi vida en una de ellas. Alcanzo a observar entre el montón de asientos uno de la marca Pro Components que es prácticamente una réplica del San Marco, le pido que me lo muestre y de mala gana lo baja. No me convence porque está muy acolchonado y yo los acostumbro a usar más planos. La conversación continúa:

  • Yo: ¿Manejas alguna marca como Fizik o Selle Italia?
  • Vendedor: … [silencio total]

Pienso, ¿a este idiota no le habrán enseñado que por educación y cortesía se contesta ante una pregunta directa? Otro punto en su contra, cero capacidad de interactuar con el cliente, yo soy Ingeniero en parte porque mi personalidad se adapta a la profesión y porque en la vida me hubiera podido dedicar a otra cosa, pero este idiota no tiene la más mínima vocación de vendedor. Volteo por todas partes y alcanzo a ver un Selle Italia en exhibición, continúa mi infructuosa conversación con el tipo este:

  • Yo: ¿Qué precio tiene ese Selle Italia? ¿qué modelo es?
  • Vendedor: [con un tono de voz casi imperceptible] vale como $4000
  • Yo: [¿cómo 4000? te voy a pagar como $4000 entonces, notando que tiene los rieles de carbono] y ¿no tienes un modelo que no tenga los rieles de carbono?
  • Vendedor: no manejamos rines de carbono, sólo bajo pedido

¡¿En serio?! ¿quién demonios preguntó por rines? ¿este idiota me habrá siquiera puesto atención? en ese momento pensé “métete el asiento por el recto hijo de puta”. Antes de irme con un poco de esperanza le solicito unos zapatos de contacto con sus pedales a lo que me responde: “tengo Elite y Shimano y ya” … en ese momento desisto por completo en mi intento de entender a este hijo de puta y pido pagar lo que he comprado que además del manubrio ya incluía una potencia, unos grips y una bomba de aire. Llego a caja y la misma maldita historia. De malas y con una actitud que ni su puta madre lo aguantaría me cobra una cantidad que nuevamente pocos se pueden dar el lujo de hacer en efectivo, repito a mí me llevó meses ahorrarlo teniendo dos trabajos.

En fin, la cuestión es, ¿estos hijos de puta piensan que nos hacen un maldito favor al vendernos sus porquerías? Es sin lugar a dudas la peor experiencia de compra relacionada a equipo de ciclismo. Tendrán buen precio, un surtido aceptable pero en mi vida me vuelvo a parar por ese lugar. No sé si el tipo este fuera el dueño del lugar o un simplemente un empleado de mostrador, tampoco sé si su comportamiento se limita a mí pero de cualquier modo uno piensa ¿así quieren vender? Nadie tome esta entrada como una rabieta o una vendetta por la mala experiencia, simplemente es una recomendación pública a todos aquellos que tienen algún tipo de negocio y que quieren crecer en un país donde eso es precisamente lo que más cuesta.

Bueno, finalmente este es mi blog y hago lo que me venga en gana así que no recomiendo jamás en la vida pararse por este lugar:

Captura

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