Viviendo con un iPhone 3GS … en 2015

3GS

La semana pasada se presentaba con bombo y platillos la nueva gama de los iPhone de Apple, los modelos que estarán disponibles en las tiendas para terminar este año y que permanecerán el próximo hasta la llegada de las nuevas generaciones allá por septiembre de 2016. Viendo parte del keynote tuve varias reflexiones, además de que me burlé hasta la saciedad de esos pobres ilusos que asisten a las presentaciones de la marca de la manzana. Primero lo primero, lo de la burla; estaba verdaderamente interesado en el iPad Pro, una Tablet de buen tamaño, generosa potencia y capacidades que la asemejen a una notebook siempre es algo que he añorado a pesar de que Surface lo cumple, pero ¿a qué precio? Cuando presentaban los accesorios para esta iPad Pro no podía parar de reír cuando veía la ola de aplausos que el público brinda a la aparición de tecnología ya vista en otros productos y que simplemente no aportan nada nuevo: “tenemos un stylus, y lo llamamos Apple Pencil” jajaja, Jobs se ha de estar cagando en la puta madre del diablo al ver esto dónde quiera que esté … ojalá no lo vea.

Dejando de lado eso, el evento realmente tuvo como principales protagonistas a los nuevos iPhone 6S (por aquello de la S de Speed) y cómo no, el iPhone 6S Plus. Justo en ese momento caí en cuenta que el único iPhone que jamás llegué a tener fue precisamente el 3GS, y eso me invitó a hacer un análisis detallado de esta situación, principalmente porque aquel, hoy viejo (tiene 6 años bien vividos), 3GS aún se guarda en mi bolsillo diariamente. Pero ahora vayamos por el final.

¿Por qué no compré un iPhone 4, ni un 4S, ni un 5, ni un 5S, ni un … ?

Pues por la misma razón por la cual nunca renové ni mi iPod Touch 1st Gen ni mucho menos mi iPad 1st Gen: porque soy pobre y Apple sólo fabrica productos para pinches burgueses. Bueno, además por otras razones, porque si bien soy pobre, aun así tengo acceso a crédito … que no sé si pueda pagar al final de cuentas. En realidad nunca renové mi iPhone, mi iPad y mi iTouch simplemente porque encontré allá afuera otras opciones mejores, y por mejores me refiero a mejores para mí, así que paren su ira Apple fan boys de mierda. Caso aparte el iTouch, no lo renové jamás porque ¿alguien necesita un reproductor de música en estos días habiendo teléfonos inteligentes con reproductores incorporados?

Regresando a la pregunta, no los renové principalmente porque cuando llegó el momento de cambiar el modelo, allá afuera había opciones con mucho mejor hardware, software a la altura, y por supuesto mejor precio. Y claro, cada uno de ellos viene con el apellido Android. Allá por 2011 me compré un Samsung Galaxy S de primera generación, años luz delante del iPhone 4S, quizá no en calidad de fabricación pero al final del día fuera un iPhone o el Galaxy, ambos vivirían dentro de una funda de uso rudo, así que no me importaba mucho el look and feel que tanto presume Apple. Para el iPad pasó algo similar, pero con muchos años de diferencia. El iPad lo compré a mediados de 2010 y lo mantuve como mi Tablet de entretenimiento hasta diciembre pasado, en el medio, 2013 me compré una HP Slate porque necesitaba una Tablet de 7 pulgadas para el trabajo y nuevamente, lo mismo que ofrecía el iPad Mini estaba con el modelo de HP pero a un tercio del precio.

Cuando llegó el momento de jubilar mi iPad, que trabajaba medianamente bien con cinco años de uso, nuevamente preferí una Samsung porque con la mitad de precio de lo que pagaría por una iPad Air 2 me llevaba una Tablet con mejor procesador, más RAM, más almacenamiento, mucho mejor pantalla y sobretodo un sistema operativo más sólido. En este sentido creo que Apple se quedó en el 2007, su iOS es una puta mierda, y quien lo niegue está cegado por la luz que emite inherentemente la marca. No se puede trabajar con un sistema tan privativo, y con esto no digo que Android sea perfecto, pero al menos es, repito, más sólido que iOS. Otra cosa que realmente odio de iOS es su estúpida dependencia de iTunes, nuevamente una puta mierda, y que quede asentado que mi máquina principal es una MacBook Pro, así que por compatibilidad no queda la cosa.

Finalmente, en este sentido, con los productos Apple apliqué la máxima que siempre aplico en productos de tecnología: son herramientas, y como tales, uso las que me sirvan en el momento. Por ejemplo, mi Mac no he pensado jamás en cambiarla, así como en su momento (hace cinco años) no me quería deshacer de mi adorada Acer Timeline X de 14 pulgadas con Corei7, 4 GB RAM, 500 GB HDD + 16 GB SSD, potenciada por Linux Debian. Creo que en 2015 no hay nada que funcione tan bien con una MacBook Pro … aunque … esa Dell XPS 13 con InfinityDisplay que presentaron en el CES de enero me trae loco las últimas semanas, y con Windows 10 pinta de maravilla. Si en este momento alguien me regalara lo que vale la XPS 13 pensaría seriamente si invertir el dinero en una nueva Mac o en la Dell.

Pero ¿mantuve el iPhone 3GS como mi teléfono desde 2009?

Bueno, en realidad lo mantuve como mi teléfono primario hasta 2013, el Samsung lo utilicé de 2011 a 2013 como mi teléfono de trabajo. En 2013 cambié el Galaxy por un Motorola Razr de gama alta y lo volví mi teléfono personal, el 3GS se convirtió entonces en mi equipo para el trabajo. Así lo mantuve hasta 2014 cuando quise comprarme un phablet, fui por un LG con Snapdragon, 5.5 pulgadas y 2 GB RAM para mi teléfono primario, ahora el Motorola pasó a ser mi teléfono del trabajo y por un mes el 3GS se fue al cajón de los recuerdos. Luego un familiar necesitaba un teléfono para Whatsapp y ese iPhone era perfecto. Se lo di a mediados de 2014 y lo mantuvo como su único teléfono hasta julio pasado cuando volvió a mis manos. Así que en conclusión usé el 3GS desde que lo compré en 2009 hasta 2013, luego alguien más lo usó y llevo un par de meses con él de nuevo.

Entonces si Android es lo mío ¿por qué regresé a un iPhone?

Simple, porque no tenía para comprarme algo más. A mediados de julio reemplacé mi teléfono principal por uno de Sony, ¡vaya pedazo de teléfono celular! Me arrepiento de no haberme comprado un Sony antes, son lo mejor de lo mejor allá afuera, nuevamente considerando para lo que lo uso y sobretodo el precio (con financiamiento) en el que lo conseguí. Quedé tan satisfecho con este teléfono que ya no le veía sentido a tener otro buen teléfono (Motorola) como equipo para el trabajo. Doné mi Razr y me di a la tarea de comprarme un teléfono sencillo, lo más que pudiera encontrar … si era uno de esos de lamparita que vienen en las cajas de cereales mejor, nada de Android ni iOS, yo buscaba algo con Symbian … pero luego recordé que necesitaba Whatsapp para el trabajo y hay muy pocos equipos con Symbian allá afuera que lo soportan.

Comprarme un iPhone imposible, esperaba que llegara una oferta de alguno de segunda mano pero nada. Otro Android, pues uno de gama ultrabaja, pero nada estaba cerca de mi presupuesto. Estuve muy obsesionado con adquirir un Lumia con Windows pero nuevamente el presupuesto me limitaba. Entonces apareció mi viejo iPhone una tarde de sábado. Estaba con toda la mica plástica (que protege la pantalla) rayada, la carcasa plástica que lo protegía por atrás estaba deshecha y había ya perdido sus botones para subir y bajar el volumen … pero ¡vivía! Lo conecté a mi Mac, lo restauré a mi última configuración, le puse mi SIM, probé Whataspp, Telegram, Facebook, Twitter, Instagram y pese a correr iOS 6 (6.1.6. para ser más precisos) todo funcionaba racionalmente bien … como un teléfono muy sencillo del 2015. Le quité la mica plástica para descubrir un rayón poco visible en la pantalla, algo de polvo entre el cristal y el display, además de una parte trasera algo dañada; lo limpié, descubrí que en realidad no necesitaba de los botones de volumen, le puse una funda Speck de uso rudo que usaba allá por 2011 y ¡listo! Mi teléfono de trabajo.

Y ¿qué tal es usar un teléfono con 6 años de antigüedad?

Bueno, primeramente es un teléfono al que le guardo mucho cariño … por lo que pagué por él allá en 2009 así tendría que ser. En su momento era lo mejor de lo mejor. Se trata del modelo negro con 32 GB y en general, 5 años, se la pasó dentro de una funda de uso rudo. Se me habrá caído un par de veces mientras rodaba bicicleta o corría pero nada de gravedad, aunque ese año alejado de mí sí que le pasó factura a la parte estética. Como ya lo mencioné, considero que este 3GS hoy está perfectamente a la altura de un Alcatel, un LG, un Lanix o cualquier Android 4.x.x, y casi estoy seguro de que mucho no le pedirá a un Lumia de gama baja. Pero para calificarlo, primero hay que analizar para que lo uso, así que vayamos por apartados.

  1. Telefonía y mensajes. Realmente para esto quería el teléfono: para hacer llamadas, recibirlas; mandar y recibir mensajes SMS ¿acaso sirve para algo más un teléfono? En este apartado todo funciona a las mil maravillas, el micrófono y el auricular trabajan bien, sin aspavientos; quizá el altavoz suene un poco bajo pero creo recordar que siempre fue así. Los SMS van y vienen sin contratiempos, aunque realmente ya nadie los usa, creo.
  2. Cámara. Bueno … pues es un modelo de 3.2 Mpx, la resolución no va para más. En cuanto a calidad, nuevamente, como el de un modelo de gama muy baja de hoy porque no olvidemos que ni siquiera tiene flash, pero finalmente no lo quería para eso. De cualquier manera hace un par de semanas tomé una foto para Instagram, y con la cantidad de luz suficiente no se ven tan mal las instantáneas … de video ni hablemos, es VGA a 30 cuadros por segundo. Definitivamente nada que ver con lo que hay hoy en día.
  3. Conectividad. Tampoco lo quería para navegar en internet, de hecho Safari lo debí haber usado propiamente dicho menos de una docena de veces cuando fue mi teléfono primario. Desde que lo recuperé lo he usado un par de veces para buscar wallpapers en Google Images, todo fluido y sin problemas. Con WiFi no hay problemas de velocidad, baja y sube al 100% de la capacidad que tengo contratada. En datos móviles, al ser 3G, está en lo aceptable, de hecho en la ciudad dónde vivo hay pocos lugares dónde mi Xperia realmente trabaja en 4G, así que con la velocidad de 3G estoy más que complacido. El problema es el de siempre con los iPhone, consume muchos datos de fondo y la factura de pago no es la más económica. El Bluetooth … ahh … bueno, ya sabemos para qué podemos usar el BT en dispositivos de Apple, así que va bien.
  4. Sistema Operativo. El iOS 6.1.6 data de febrero de 2014 y ya no habrá más actualizaciones, sin embargo Apple promete mantener aquellas relacionadas con seguridad. En general este OS no va demasiado ralentizado a lo que iba en su momento la versión (otrora iPhone OS) 3.0 con la que vino de fabrica y las posteriores actualizaciones. En general iOS es un sistema bastante capado, eso de la multitarea siempre me ha parecido una tomada de pelo por parte de la gente de Cupertino. Las apps abren, funcionan y cierran de manera decente, nuevamente, mi mayor problema es la dependencia casi total de iTunes.
  5. Procesamiento. El CPU está underclockeado a 600 MHz, por lo que parece una vergüenza comparado con los Snapdragon 8xx que montan los Android de alta gama y los nuevos A9 de los 6S, pero esos 600 MHz son más que suficientes para el iOS 6 que monta, aquí sí todo está muy bien pensado.
  6. Memoria RAM. Lo típico, al no ser multitarea (real), sufre pero no tanto. Tampoco le exijo mucho así que los 256 MB … sí: megabytes, me resultan suficientes.
  7. Almacenamiento. Este iPhone en sus años de gloria fue el modelo tope de gama, esto significaba que traía de fábrica 32 GB, obviamente menos lo que quita el sistema operativo. Esto se traduce en que en pleno 2015 no pueda acabarme este espacio. Tengo miles de canciones, miles de fotos, docenas de videos y aún así me quedan 3.5 GB libres. En este apartado creo que aún le quedan algunos años de vida.
  8. Pantalla. 3.5 pulgadas, 480 x 320 píxeles, 163 ppi … ¿qué más puedo decir? ultra gama baja para los tiempos que hoy corren. Pero para funciones básicas como las que le pido resultan suficientes. Incluso he llegado a ver un documental mientras esperaba algo y no fue tan amarga la experiencia. Obviamente para navegación en internet o visualización de contenido HD resulta inoperante … pero nuevamente, para lo básico funciona a las mil maravillas.
  9. GPS. Preciso y relativamente ligero. Este teléfono me lo llevo en mis aventuras en bicicleta y cuando salgo a correr a la montaña, con él hago tracking de todas mis actividades mediante Strava y RunKeeper funcionando a pedir de boca, no tengo queja. Le resta algo de batería, pero con un uso controlado aguanta un día sin problemas.
  10. Batería. Hablando de autonomía, para empezar cuando era nuevo tenía una capacidad de 1220 mAh, menos de la mitad del promedio actual, pero dadas sus capacidades limitadas esto se traduce en fácilmente hacer día y medio con el uso que le doy, hasta tres días cuando no recibo llamadas. Ya quisiera que aguantara un día entero mi Xperia. Por otro lado se carga a la voz de ¡ya! un para de horas y pasa de 0% a 70%, en tres horas y fracción está cargado al 100. De cualquier manera tengo una batería externa de emergencia, de unos 1500 mAh que he utilizado una vez y me devuelve la batería llena en menos de 4 horas. Al ser un teléfono con tantos años de uso, resulta sorprendente su autonomía, la batería debe estar en un buen estado aún.
  11. Mensajería instantánea. Para eso lo quería, WhatsApp y Telegram trabajan como si fuera nuevo, me llegan los mensajes push con normalidad y puedo enviarlos de la misma manera. Los grupos de WhatsApp trabajan bien, lo mismo que el envío de archivos. No soporta llamada de voz, pero tampoco es algo que se necesite demasiado. En Telegram todo está en el rango de lo aceptable.
  12. Redes sociales. Uso habitualmente Instagram, Facebook y Twitter en ese orden, pero en este iPhone sólo de vez en cuando, quizá una vez por semana. La experiencia es similar a la de un Smartphone con Android de gama baja, así que no me puedo quejar.
  13. Otras apps. Correo es lo que más uso, y funciona sin problemas. Las aplicaciones de tracking para correr y bicicleta no tienen inconvenientes.
  14. Ofimática. En mi caso se reduce a Adobe Reader y no me quejo. Lo uso para ver documentos de manera ocasional.
  15. Reproductor de música. Si hay algo que Apple sabe hacer bien es su app de música. La mejor que existe allá afuera, si tan solo no dependiera tanto de iTunes sería perfecta. El cover flow es una cosa maravillosa y lo utilizo cada vez que puedo.
  16. Multimedia. Como ya lo mencioné está muy limitado en resolución para fotos y video, pero a riesgo de sonar repetitivo, es una experiencia similar a la que viviríamos en un teléfono de gama baja moderno.

En conclusión …

… puedo decir que es un teléfono al que le he sacado todo el jugo posible. Dividiendo lo que me costó en 2009, que no fue ni la mitad de su precio en el mercado por una situación que ya expliqué en su momento, entre los días que lo he utilizado … he desembolsado unos $2 pesos por día utilizado … una verdadera ganga. Creo que esto de el consumismo disfrazado de obsolescencia programada nos obliga a siempre estar viendo lo nuevo que aparece en el mercado, pero indudablemente el ciclo de vida de un buen teléfono se puede extender más allá de lo que las tendencias del mercado manejan. Si todo sale bien yo esperaría conservar este iPhone 3GS de manera funcional al menos un par de años más, y si se puede ¿por qué no? llegar a unos 10 de uso, ya les platicaré mi experiencia.

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