Podemos ser héroes, sólo por un día

Bowie

Ya he comendado en entradas previas cómo la música me ha influenciado a lo largo de toda mi vida, y esta es una más, a modo de homenaje al gran David Bowie. Corría el año 1998, musicalmente estaba yo encerrado en el metal pesado, y cada vez buscaba bandas (y géneros) que fueran más violentos. Si había bandas que escapaban a esa categoría eran las clásicas de toda la vida, aquellas que desde muy chico me habían influenciado y que incluso hoy me siguen tocando fibras sensibles. Una de esas bandas eran The Wallflowers, sí, esa liderada por Jakob Dylan, hijo del gran Bob Dylan.

Recuerdo estar viendo MTV, cuando MTV ponía música, y de pronto la VJ presentaba lo que sería un single de promoción para la (mierda de) película Godzilla: “Heroes“. La música me impactó, pero verdaderamente la letra fue lo que me atrapó. ¡Vaya pedazo de composición! La interpretación de Dylan y compañía sólo hicieron que se volviera una de mis favoritas de todos los tiempos instantáneamente. Dije “¡mierda! ¡que buena rola!”.

Luego llegó el momento de ver la película, sí, fui a ver Godzilla al cine, y me avergüenzo por ello. Me quedé a ver toda la basura de film sólo para escuchar en sonido cinema nuevamente “Heroes”, recuerde estimado lector, eran los noventas, a casa ni de chiste llegaban los equipos de alta calidad. No olvido haberme quedado con mi novia de la época durante los créditos finales y entonces interpretar a todo pulmón esa fantástica obra de arte, cómo si en un concierto privado estuviera. Por unos momentos me volví Jakob Dylan.

Tras (la vergonzosa) interpretación frente al público que permanecía en la sala, un caballero de mediana edad con toda la educación del mundo se me acercó y me dijo: “hijo, si te gusta esta versión deberías escuchar la original de Bowie”. Mi mundo colapsó momentáneamente ¡¿qué?! ¿Dylan no era el autor de esa magistral obra?. Claro que no, David Bowie lo era. “Heroes” había sido lanzada 21 años antes, no lo sabía porque aún no había nacido. Formaba parte del álbum del mismo nombre y había sido coescrita con Brian Eno.

No me quedé tranquilo, me fui a casa, tomé la computadora de mi habitación y conseguí un MP3 de la versión original. ¡Grandísima mierda! si la versión de The Wallflowers me había cautivado, la de David Bowie me voló la tapa de los sesos. Yo a Bowie sólo lo conocía por “Starman”, “The Man Who Sold The World” y alguna otra que escapa ahora a mi memoria. No era definitivamente el género de música en el que estaba interesado, y él particularmente no era el prototipo de cantante que un adolescente fanático de Pantera escucharía.

Sin embargo esa canción cambió mi percepción de él y sobretodo de su música. Ayer con su muerte, una leyenda musical se ha ido, pero su legado quedará por siempre. Gracias Bowie por tu música e infinita inspiración.

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