De regreso a mis raíces

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Hace algunas semanas me llegaba la noticia de que la persona que fue mi jefe directo por muchos años había fallecido en un accidente de tráfico en Torreón. Esto me golpeó muchísimo en el plano emocional, debo confesarlo. A Don Javier lo admiré infinitamente por todo lo que me enseñó y también por su forma de ser, por haber llegado tan alto empezando desde bien abajo; claramente una referencia de vida. Del mismo modo le tuve mucho cariño por las incontables horas que pasamos trabajando como si fuéramos una familia. Y finalmente le quedaré agradecido de por vida por haber confiado en mí aquél lejano febrero de 2006, por darme la oportunidad de subir tan alto como jamás imaginé en esto de la ingeniería y por siempre ayudarme a ser mejor.

Estos días fueron difíciles. Mucho insomnio. Muchas horas pensando en todo aquello que no hice y que pude haber hecho mejor. Mi cabeza daba vueltas principalmente por no haberme despedido con propiedad de él y de Gregorio. Obviamente, lleno de culpa por saber que estos últimos tres años los pasamos enemistados por diferencias meramente profesionales. Y en este sentir propio de una persona que ha perdido ha alguien que le importaba, me puse a reflexionar y pensé: “¡Quiero cambiar! quiero dejar atrás mi pasado. Olvidar los malos momentos sabiendo que aprendí, perdonar a los demás esperando que algún día sea yo el perdonado. Quiero volver a ser, en muchos sentidos, aquél de febrero de 2006”.

Para quién no lo sabe, febrero de 2006 fue el inicio de una etapa profesional y personal muy importante para mí, tanto que hasta escribí un libro con mis memorias, mismo que nunca será ya publicado. Con la partida de Don Javier, justo un mes después de que se cumplieran 10 años de conocernos, doy por finalizada esa etapa de mi vida. Y quiero empezar de nuevo. No sólo en lo profesional, que siendo estrictos, es una etapa ya terminada para mí desde hace un par de años. Me refiero también a la parte personal. Quiero quitar todo lo malo en lo que me convertí en estos 10 años, quiero dejar lo bueno y potenciarlo para el futuro como un verdadero homenaje de esas personas con las que trabajé.

En este sentido más íntimo les voy a platicar de algo verdaderamente personal, así que atentos porque no lo verán ni escucharán en ningún otro lado. Desde 1988 y hasta 2008 fui un verdadero fanático de la Fórmula 1, en general de todas las carreras de automóviles y de motocicletas, pero si algo verdaderamente me apasionaba era la F1. Inicié viendo la categoría sentado junto a mi padre cuando era yo un niño verdaderamente pequeño y así me pasé las siguientes dos décadas. Hasta 2008. Un evento que sólo una persona sabe me hizo alejarme un poco de F1. Suficiente era suficiente, y así fue. Progresivamente desde 2009 hasta 2015 me fui alejando y hasta olvidando de la máxima categoría.

Que la F1 tuviera dos pilotos mexicanos, uno haciendo podiums y en McLaren después; que regresara una carrera a México y que estuviera más cerca de lo que jamás estuvo, fueron cosas que poco o nada me interesaron. Migré mi atención hacia el ciclismo, no sólo hablando de la práctica del deporte sino como aficionado. Ahora en lugar de pasar sentado varias horas de mis fines de semana viendo carreras de autos, de 2009 en adelante lo hacía pero en competencias de bicicletas. Al final de cuentas creo que era algo natural, todos los pilotos de F1 terminan de una u otra manera ligados al ciclismo. Nunca me sentí culpable de enterrar mi pasión por siete temporadas.

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Jenson Button, piloto de McLaren en F1 es un ávido ciclista de ruta y de triatlón

Y hablando de F1, desde 1999 tuve una obsesión muy sui generis al respecto: el simulador de F1. Para quien no lo sabe, los grandes equipos tienen a su disposición simuladores computarizados de todas las pistas donde mediante un ambiente similar al de un videojuego moderno, pueden poner a sus pilotos a trabajar de cara a los Grandes Premios. Estos simuladores por computadora son tan importantes y útiles que pilotos como Fernando Alonso pasan horas frente a pantallas corriendo Grandes Premios virtuales ante la imposibilidad de hacer pruebas reales por las restricciones que normalmente pone la Federación Internacional del Automóvil. Ferrari tiene a un piloto específicamente para cumplir este propósito durante la temporada.

De 1999 a 2007 debí haber pasado unas 10,000 o 12,000 horas frente al simulador corriendo autos de Fórmula 1 y tengo testigos para comprobarlo, vergüenza aparte. Pero no todo era subirme y correr. Otras 5,000 horas las debí haber invertido, como buen ingeniero que soy, en poner a punto al auto. Con el software que utilizaba tenía la posibilidad de modificar desde la presión de los neumáticos, pasando por la relación de la transmisión y como no: la aerodinámica y planta de poder. Incluso el software tenía su correspondiente módulo de telemetría con lo que poco me faltaba para ser a veces Adrian Newey y otras Mark Webber. Tengo esta entrada sobre una vuelta al Circuit de Catalunya analizada mediante telemetría por si quieren saber más del tema.

Allá por 2007 comencé a experimentar con simulador de autos de rally y para 2008 abandoné mi “prolífica carrera” en F1 (de simulador) para dar paso a una decepcionante transición al WRC. Me mantuve hasta 2009 cuando definitivamente abandoné por completo esto del simulador. Todo el hardware se fue a las cajas que lo almacenaron de nuevo y ahí han permanecido desde entonces, hasta ahora. Con eso de que oficialmente me retiré del ciclismo (no profesional para que no se encabronen algunos de mis amargados lectores) pues ahora tengo más tiempo libre y quiero dedicárselo al simulador, máxime siendo una actividad que me definió antes de convertirme en quien soy actualmente.

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¿Pero regresar a la F1 en el simulador? creo que no sería una buena opción. Como lo dije, parece un videojuego pero no lo es, para poder echar a andar una carrera primero hay que configurar el auto, y creo que la curva de aprendizaje con las nuevas regulaciones técnicas sería muy elevada. Además de que ¿qué tendría de interesante volver a unos autos dónde pasé tanto tiempo? he decidido volver a ser el de antes, por lo menos en este aspecto, pero con nuevos retos. Voy a correr en autos de resistencia.

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Allá por 2006 y 2007 corrí en una simulación de las 24 Horas de LeMans y me fue bastante bien. Además de que siempre estuve interesado en los autos GT y Prototipos. Pero en esta ocasión me he decidido por el campeonato japonés de autos de resistencia conocido como Super GT y he seleccionado al equipo oficial de Nissan para correr. Así que estaré utilizando un NISMO GT-R. Ya he hecho pruebas y debo decir que es una bestia el auto. Mucho, muchísimo poder. Muy diferente a un F1, pero después de tantos años alejado pocas referencias me quedan como para poder comparar objetivamente. Lo que más me ha cautivado es correr de noche, la oscuridad siempre es algo que me atrae y que en mis épocas de F1 (previas a Abu Dhabi y Singapur) nunca pude experimentar.

Por medio de este sitio iré actualizando mi progreso y ya les iré platicando de cómo me va en este regreso a mis raíces. Para empezar tengo que idear una decoración (livery) para mi auto que llevará el número 99 como siempre lo he hecho … hasta que sea reemplazado por el “1” de campeón, bueno, ya les contaré.

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